miércoles, 7 de mayo de 2014

No estaría tan mal (Hasta romperme los huesos).

No estaría tan mal ahora que todavía soy. No estaría tan mal ahora que todavía parece que tengo fuerza, No estaría tan mal hoy que todavía me han dicho bello, hoy que todavía me han ofrecido amor pensando en que quizá podrían encontrar algo en mí que lo merece, al menos por esta noche. No estaría mal, hoy que aún no he terminado en los huesos, que no han llegado las fiebres ni las manchas a mi cuerpo, no estaría tan mal ahora que todavía no he sentido la enfermedad calar en los huesos y en la vanidad de mi ego. Quizá si piso a fondo el acelerador todo sea tan rápido, puede que no recuerde nada. Quizá si aprieto el gatillo en el lugar correcto su daño se pueda disimular y pueda verme bien entre los colchones de alguno de esos patéticos estuches de madera para cuerpos inertes. Quizá si salto del puente a la hora de más tráfico, pueda impactar a alguien lo suficiente para que me repita una y otra vez en sus historias, para que alguien me lleve en sus sueños aunque sean pesadillas.

No creo tener suficiente fuerza para esto, no sé qué pasará y no quiero saberlo. No quiero que mi tic nervioso de verme en cada reflejo me grite un día “Enfermo”. Ya he luchado bastante; luche contra gritos, insultos y frialdad mientras crecía. No extraño abrazos ni sonrisas porque nunca los tuve, así que tampoco tengo muchos motivos como para seguir. No creo estar preparado para entregar a mi padre el placer de confirmar todos sus vaticinios sobre mí, me animaba el poder echarle en cara que había logrado ser mejor de lo que esperaba, y ahora con este diagnóstico (VIH+) solo pondré más leña al fuego de su desdén y de sus insultos hacia mí. Nunca he entendido esto de sentir, sentir qué, sentir cómo. Sólo conozco la rabia y el enojo, solo conozco la ira y el rencor, sólo conozco gritos, insultos, empujones y bofetadas sin sentido, sólo conozco estas ganas de destruirle y que ahora me hacen sentir tan fuerte que lo que tengo que destruir es a mí, así me libraré de su odio, así me libraré de esa furia que me produce, así podré aniquilar ese dolor que me causa ese nunca poder abrazarte, ese nunca sentir que me abraza tan fuerte, tan fuerte como si quisiera quebrarme los huesos para llegar a mi corazón.

(Mi Padre) Me heredó unos genes que me han convertido en objeto de deseo, en objeto de aparente amor, nublado, cegado por esa imagen que otros han idealizado, sin darse cuenta de que no hay nada debajo, de que es una vistosa envoltura para una caja vacía. Desde la adolescencia empecé a encontrar muchos brazos abiertos. Algunos, la mayoría de los que he aceptado, se abrían para pedirme que abriera las piernas, se abrían para pedirme que me hincara y rezara a su Dios Falo. Me hicieron suplicar que por favor me abrazaran, me hicieron suplicar un beso, mantienen los brazos abiertos pero no los cierran, no los ponen alrededor de mi lastimado cuerpo, me recordaban tanto a mi padre, siempre ahí, siempre buscando tratar de agradarle y de recibir una sonrisa, sólo dándome lo mínimo necesario para no huir, para sentir que quizá si era importante, pero buscando cualquier pretexto para hacerme sentir que no lo merecía, que nunca era suficiente.

Otros tantos brazos se abren así, sin razón aparente, brazos que me quieren cuidar y proteger de todo y de todos, brazos que me quieren poner en una burbuja, me asfixian, me producen un escozor inexplicable, no los puedo entender, me hacen sentir que me parezco tanto a mi padre, desatan mi desprecio, ¿por qué se dan así tan fácil?, ¿por qué creen que pueden encontrar algo en mí?, a veces me hacen sonreír con tanta ingenuidad, a veces me llega a conmover tanto amor así tan fácil, intento aceptarlo pero no lo entiendo y miro hacia adentro y veo algo obscuro y vacío, y no lo entiendo y los detesto, los enveneno y los pateo, así como esas eventuales bofetadas que me daba el amo y señor de la casa. Y pienso que sólo los deslumbra la luz de mi cara y mi cuerpo, que solo se entregaron a la rapidez de mi palabra que se formó para tratar de buscar ese amor desmedido que tanto necesito, que tanto siento que no merezco.

Y así llegue a este punto, donde no sé ni quien soy, donde no me soporto ni a mí mismo, donde me pregunto ¿A caso soy malo? Por qué no puedo encontrar alegría en esos ojos optimistas que me quieren hacer sonreír. Por qué no puedo aceptar esos labios que sólo quieren conectar su corazón con el mío y escribir historias juntos que después podamos recordar y contar en la vejez, esos labios que me dicen tantas cosas que nunca he entendido, que me ofrecen tantas cosas que nunca he recibido. Por qué sólo puedo ver esta inmensa piedra negra que se me vino encima, pensaba que podía conquistar el mundo, que conmigo era suficiente, que había podido superar a mi padre con toda su locura y desamor, y aquí estoy hundido, pensando que soy lo que tanto me dijo, rechazando esos otros brazos que me ofrecen substituir los ausentes y cerrados de mi padre. Por qué no puedo abrazar ese optimismo que me ofrecen, así sin razón alguna, sólo porque si, sólo porque se trata de mí. Dos años con esta piedra inmensa que tengo que cargar que no puedo aventarle en la cara a mi padre y decirle ¿ves a donde me llevaste? Sólo quiero sentir un abrazo, sólo quiero que me abracen muy apretadito, así tan fuerte que me rompan los huesos para llegar a mi corazón, así muy fuerte para poder sentir que hay algo adentro, algo en mí que lo merezca. Un abrazo así tan cálido que me derrita los huesos y me funda para comprender, para sentir que merezco tanto, mucho amor, para creer que alguien se merece tanto amor.

miércoles, 19 de marzo de 2014

Strong (No eres yo)

No eres yo.

De repente atrapas todos mis pensamientos, no, no quiero que te conviertas en todo lo que soy, no quiero que llenes cada segundo de mi vida con la ansiedad y la angustia que me provocas, no, no quiero que te conviertas en mi motor para estar bien tratando de alejarme de tu fantasma.

Al principio entraste en mí con tu incógnita, el miedo da saber si yo podría tenerte dentro, me aterraba que entraras en mí, pero te pensaba tanto que parecía que te quería conmigo, vivías ya en mí en esa angustia de no saber si ya estabas conmigo y a pesar de eso no podía parar, dos negativos y la tercera fue la vencida, quizá te necesitaba conmigo, pero no, tú no eres yo.

Me niego a pensar en ti y al final aquí estoy contigo en mi cabeza, ahora eres algo que quiero vencer, quizá eres el vencerme a mí mismo, romper con todo este autosabotaje y vencerte, vencerme, lograr trascender por encima de ti, por encima de mí y de todo eso que no me gusta pero me es imposible evitar, toda mi dejar las cosas al final, todo mi evadirme entre substancias y caricias vacías, esos sueños e historias que invento para sedarme y evadir mi aburrida realidad que ni siquiera puede ser triste ni dramática, y quizá por eso estas aquí, pero no, tampoco tu trajiste drama, no has podido cambiar mi corazón.

Ahora eres algo por lo cual vivir, vivir para vencerte, NOOOO, no quiero que seas mi motivación, pero eso eres, vencerte, demostrarte que a pesar de todo y a pesar de mí, te estoy ganando, puedo contra ti, y a pesar de llevarte dentro de mí no podrás detenerme, no me impedirás sentir esta gran intensidad que quiero hacer estallar. Quizá si eres yo, ese yo tóxico que me autoflajela, que adora tomar tantos y tantos riesgos, llevar todo al límite bordeando el filo del barranco, saltando en puntas y dando giros vertiginosos bailando esas ruidosas tonadas con letras melancólicas, quizá si eres un poco yo, esa sensación de que no merezco esto, que a pesar de todo tengo tanta suerte, ya ves, estás en mí y no me has hecho daño como a tantos otros que te has llevado, tan tristes esas ausencias, tan tristes esos destinos, quizá les ganó el miedo, quizá yo no te lo tengo. Mis ganas de doblegarte hasta hoy han podido detenerte, estás en mí pero no te siento y no te quiero sentir, solo has sido una sombra que tengo que vigilar cada 3 meses, que trato de alejar bailando hasta quedar exhausto y no tener fuerza ni para pensar en ti. Así quiero que te quedes, escondida en mi sombra, tu obscuridad es la contraparte que necesito para encender mi fuego, esa pasión que siento cada que te recuerdo y siento que te destruiré, que te venceré, tu obscura presencia dentro de mí me hacen sentir poderoso, ya ves 6 años y yo sigo aquí, mejor que ayer, mejor que nunca. No, no eres yo, pero me ayudaste a descubrir que puedo llegar al fondo y salir de ahí, que puedo seguir con los pies en el fango pero mi cabeza está arriba viendo la luz, que mis brazos son fuertes y puedo transformarme en un monstruo de fuego, desataste la furia necesaria para correr e intentar alzar el vuelo, no tengo alas, pero tengo tantas ganas de volar que lo lograré, no te puedo sacar de mi pero te puedo doblegar, te puedo vencer, quizá mañana me ganes tú, pero hoy, yo soy quien manda en mi cuerpo y en mi corazón.

Finalmente llegará el momento, quizá no seas tú quien me gané, quizá sólo sea que el fuego de repente se apague, y en ese momento quiero alguien me recuerde con una sonrisa mientras toma mi mano y se lleve estas ganas de vencerte, espero todavía estar mucho tiempo aquí, y poder lograr levantar ese vuelo que tanto deseo, sigo corriendo, cada vez más fuerte, quizá si acelero más lo podré lograr, No eres yo, no me detendrás, algún día estaré volando, ya lo verás ;).

Un abrazo inmenso a mi Mamá que me ha acompañado en estos 6 años de diagnóstico. Otro abrazo muy fuerte a aquellos que si te has llevado, siento tanto no haber podido estar más cerca.

lunes, 3 de marzo de 2014

When you're gone

In Memoriam

Hoy ya no puedo mandarte mensaje preguntando ¿cómo sigues? No tuve la oportunidad de conocerte frente a frente, la red nos permitió compartir algunas palabras, algunos miedos, y las alegrías que se nos presentaban.

Me da coraje tu partida, me enoja tanto esta situación, creo que todavía te faltaba mucho por hacer, como me falta a mí, quiero pensar que te fuiste en Paz, de alguna forma lo poco que platicamos me lo deja pensar así, tenías a tu novio que adorabas y a tu familia que era un gran tesoro para ti, tenías un trabajo al que le echabas muchas ganas y del cual platicabas con tanto orgullo, supongo que estabas realizado, creo que tu único miedo era este virus, estabas consciente de que quizá ya era tarde para ti, me contactaste pidiendo consejo, no te pude dar ninguno realmente bueno más que te atendieras cuanto antes, la verdad a veces creo que solo tengo suerte y hablo y escribo a partir de ella. Cosa de Dios? Dios está con los dos, creo que un poco más contigo que conmigo, quizá por eso yo todavía no me he ido, a lo mejor todavía me falta conocerlo y ser parte de él, como lo eras tú a través de relaciones de amor, como la que tenías con tu novio, tu familia y tu trabajo o como lo hacías simplemente con hacer sentir bien a alguien totalmente desconocido como me hiciste sentir bien a mí cuando teníamos contacto.


Supongo que ahora te extrañaré, sé que ni la mínima parte de lo que ya te están extrañando quienes te tuvieron cerca, dejo este escrito como un pequeño y humilde homenaje para ti José Manuel, estoy seguro que estás feliz y en paz allá donde ahora estás, me sigue aterrando un poco la idea de dejar este mundo pero tarde o temprano, como todos, será mi turno, espero hables bien de mi por allá ;) sé que con tu bondad natural así será.

lunes, 24 de febrero de 2014

FIRST TIME

La emoción y la angustia de una nueva etapa no me dejaron dormir toda la semana, era tiempo de crecer, nuevos compañeros, nuevas actividades, materias que nunca había llevado, la prepa se me abría como un nuevo universo totalmente desconocido, cuando podía conciliar el sueño me perdía en medio de un todo vacío negro avanzando entre la total obscuridad y de repente tropezaba, no era precisamente una pesadilla, pero una sensación de angustia me acompañaba durante mi sueño, por otro lado no podía dejar de caminar y sabía que si avanzaba más empezaría a encontrar señales de vida o alguna tenue luz, cuantas emociones recorrían mi cabeza y mi cuerpo, mi apetito y mi estómago estaban convulsionados, por fin mañana era el gran día.

Los últimos días en la secundaria no habían sido los mejores, de repente en tercer año di el “estirón”, pasé de ser de las medianas-chaparritas a la última de la fila, 1.78 de estatura me permitió ser por fin la capitana del equipo de volibol y la principal anotadora, de repente todos mis compañeros se fijaban en mí, mis compañeras al contrario me empezaron a dejar de hablar, las que antes se burlaban de mi por lo plana que estaba me volteaban a ver de reojo, yo me sentía un poco apenada por este doble crecimiento, de estatura y de bubis, la estatura me venía muy bien para el equipo, pero las bubis me abrumaban, un par de veces noté como se me quedaba viendo un mocoso de primer año, y lo peor fue cuando su amigo me aventó corriendo y me las apachurró, me dio mucho coraje me puse roja y me fui al baño a llorar. Me sentía rara, como que no encajaba, las pláticas de mis compañeras me parecían muy estúpidas hablando de marcas de ropa y de los “hombres” guapísimos y experimentados que nos esperaban en preparatoria, recuerdo a una en especial que hablaba de sus encuentros con un chico de universidad, la verdad es que no entendía a bien sus pláticas y ni me interesaban, por otro lado mis compañeros empezaban a hacerme insinuaciones que me abochornaban y sentía que se burlaban de mí, mi grupo de amigos se limitó a un par de compañeras de equipo de mi mismo grado y a Pedro y Bernardo los dos más estudiosos del salón, todos decían que Berni era maricón pero a mi no me importaba, decía cosas tan divertidas y tan interesantes y me repetía incesante que para qué estudiaba, que con lo largas que se habían vuelto mis piernas conquistaría al mundo pero que tratara de mantenerlas cerradas lo más que pudiera y que escogiera muy bien al primer hombre de mi vida porque lo recordaría por siempre, pero sobre todo que no confiara en nadie a la primera, la verdad es que tener novio era lo q menos me interesaba, los niños de la escuela salvo Pedro y Berni me parecían tan tontos que todo lo que me importaba era anotar muchos puntos en el siguiente partido y tratar de sacar las mejores calificaciones para conseguir la beca deportiva en el bachillerato de la universidad privada de mi ciudad, era el mejor equipo de volibol del país y también tenía varías de las carreras más prestigiadas y obtener la beca les ahorraría a mis padres al menos la colegiatura de la primera de sus 3 hijas.

Y así llegó el gran lunes, Berni se había inscrito en la misma escuela que yo y convenció a sus padres de dejarlo dormir en mi casa para ir juntos al primer día de clases, mis padres lo veían de alguna forma como un hijo más, el hijo varón que no tuvieron, no precisamente el que se imaginaron pero si uno que los hacía reír mucho y con el cual sentían que su hija bonita podría estar siempre acompañada y segura, y si, la verdad es que Berni me cuidaba como perro guardián, en las fiestas a las que íbamos era el primero en decir que ya era hora de irnos y si algún muchacho se acercaba a hacerme plática no se separaba ni un segundo y a los 5 minutos ya estaba entre los dos acaparando la atención. La verdad es que no me molestaba en lo más mínimo al contrario, era un gran alivio para mí, hasta ese día. Sus padres le habían regalado un convertible por sus calificaciones y por haber obtenido la beca de excelencia por el mejor examen de admisión, yo logré mi beca deportiva así que con mi primer día de clases me esperaba mi primer día de entrenamiento, casi le da un infarto cuando le dije en pants que estaba lista, “¿¿¿ESTÁS LOCAAAA HONEY??? Gritó a todo pulmón, y rápidamente fue a mi closet para sacar una falda corta y una blusa que me había regalado, “La primera impresión es la que cuenta” dijo, “No quieres que al primer  día de clases te conviertas en la niña de las pijamas, ten, ponte estos tacones y nada de que me duelen los pies, aparte los pants no combinan con un convertible” “No seré la de las pijamas, pero niña jirafa si” “Top Model, Honey, así que a impresionar”.

El estacionamiento nos estaba esperando a medio llenar, nos pusimos junto a una camioneta y justo cuando iba bajando también se bajó su conductor, la verdad es que no lo vi  y chocamos tirando mis libretas y mi laptop, Era un chavo de Universidad, 15cms más alto que yo, me pareció inmenso,  me ayudó a recoger mis cosas y sonriendo me dijo “Hola, soy Roberto, prepa verdad?” balbuceé un “sí”, “¿Primer día?” solo acerté a decir otra vez “sí”, “Te acompaño, los salones de prepa me quedan de camino” dijo mientras cargaba mis cosas, Berni intervino con un airado “Viene conmigo”, me puse rojaaaaa, me había olvidado de Berni por un segundo y no sé por que por primera vez en mi vida deseaba que no estuviera junto a mí, Roberto dijo, “bueno pues los acompaño a los dos” Berni me tomo de la mano y como siempre acaparó la conversación, en los 5 minutos que tardamos en llegar al salón supimos que Roberto estaba en último año de Universidad, jugador de Americano y estudiaba ingeniería industrial, se despidió de Berni y después de mi con un “Adiós Niña Guapa” y una sonrisa, volví a ponerme roja e inmóvil, “La próxima vez que te vea me dices tu nombre” y se alejó “Marina” grité cuando ya había avanzado unos 20 pasos, “Marina” Volví a gritar y volteó con su encantadora sonrisa para alejarse otra vez, Berni se acercó pegándose a mi oído y cruzando su mano por mi cara hizo un tronido de dedos y dijo “Despierta”.

Dos semanas de encuentros casuales en el campus con Roberto y me invitó a ir al cine, Berni se puso como histérico en cuanto le conté, “¿¿¿Estás Loca honey???” es mucho más grande, búscate uno de tercero de prepa, pero uno de último año de universidad?” dos horas después y Berni ya lo había investigado de Pe a Pa, no se contuvo en pasarme el informe completo: “Tiene una fama de mujeriego tremendo, y al parecer ha embarazado a un par de chavas que terminaron en aborto, Su última novia oficial debió haber regresado este semestre para terminar su último año en la misma carrera que él pero al parecer le afectó muchísimo que cortaran, dicen que no respeta ni a las novias de sus amigos, y por supuesto no deja libre a ninguna de las golfas que vienen de intercambio”, No me percaté de nada de lo que me dijo, solo pude decirle “Porfa, Porfa, el sábado voy a decir que salgo contigo, pasas por mí y me llevas a la plaza? Primero vamos a tu casa y me ayudas a arreglarme? Me quiero ver increíble”, “No seré tu alcahuete honey” dijo Berni, con cara de enojado y después de una pausa de 5 segundos “Esta bien, pero porfa, ten mucho cuidado con ese cabrón y me cuentas tooooodo, y yo pasó por ti otra vez a la plaza, no salgan para nada de ahí”.

A las nueve en punto Berni estaba marcándome desde la puerta del cine, tardamos 5 minutos en llegar, al verlo  Roberto dijo “tu Chihuahua Guardián no te deja ni respirar, verdad? Pero eso va a cambiar pronto, vas a tener a un hombre de verdad que te cuidará” se despidió de mi tronándome un beso en la mejilla y le hizo un ademán a Berni, corrí hacia donde estaba volteando para ver a Roberto, “Honey, PARAAAA” dijo Berni con tono de enojado, “estás como toda lela wey” “Ya Berni, Déjame en paaaaz”, nada podría quitarme la sonrisa de la cara, “Bueno y como te fue?” “Muy bien” y mi sonrisa aún más grande se pintó en mi rostro, “Es todo un caballero, no hay nada de qué preocuparse, es super atento, estuvimos platicando de todo, de cómo me iba en el equipo de voli, que si quería entrar a la selección de las grandes, de mis materias, de mi familia, hasta de ti!, en el cine me tomó de la mano! Pero no quiso agarrar de más, me dijo que quería que nos veamos más seguido fuera de la escuela” “¿Por qué afuera de la escuela?” preguntó Berni enchuecando la boca, “No sé, para conocernos mejor supongo”.

Una semana más y el primer beso, en el parque cerca de mi casa, recargados en su camioneta me tomo de la cintura y viéndome diréctamente a los ojos dijo “Me Fascinas Marina” y se acercó a mi cara, pude sentir cómo su labios tocaban poco a poco los míos y mis piernas se doblaron, sentí que me iba a caer y temblaba, fue un beso tierno, muy lindo, mi primer beso, los labios de Roberto sabían a…, no sé a qué, pero ¡quería volver a sentirlos! Pasaron otras 3 semanas y nuestra primer fiesta juntos, Berni pasó por mí a casa, estaba un poco enojado porque lo había hecho un poco a un lado y según él seriamos los Reyes de la prepa, pero ahora pasaba todo mi tiempo entre el equipo, Roberto y mis tareas, también estaba preocupado, la fama de Roberto no le gustaba para nada y me decía que no lo dejara tocarme nada ni llevarme a lugares a solas.

Roberto pasó por mí a las 8, mis padres me dieron permiso hasta las 12 confiados en que Berni siempre se encargaba de que regresáramos a casa puntuales, me pidió que le mandara mi ubicación para que pasara por mí a las 11:30 en punto, llegamos a una casa en una colonia muy fresa pero no había nadie, Roberto me abrió la puerta y dándome la mano me ayudó a bajar, Pregunté por qué no había gente, y  me dijo “Ven, es mi casa, mis padres no están, la verdad es que prefiero estar a solas contigo y cenar y platicar juntos al ruido y a mis cuates del equipo borrachos, aparte pensé que te gustaría más que tuviéramos una noche especial”, “Noche especial?” pregunté “Si, ven, acompáñame, te tengo una sorpresa” tomó mi mano y me llevo al jardín de la parte trasera, en la mesa del jardín estaba un enorme ramo de flores, lo tomó para dármelo, y al momento de estirar mis brazos tomo una de mis manos diciendo: “Marina, Quieres ser mi novia?” Me quedé petrificada, la verdad es que ni se me había ocurrido aún esa posibilidad pero creo que descubrí que en ese momento era lo que más quería, sin pensarlo dije “Si, Si Roberto!” Roberto me tomó de la cintura y me cargó, me dio un enorme beso, me puso otra vez en el suelo y gritó “Tengo novia” mientras saltaba a la alberca que se encontraba a unos pasos, se veía eufórico y muy feliz, “Ven mi niña está riquísima el agua” “la verdad es que no lo pensé y también me aventé llena de alegría, mi primer novio, el chavo más guapo de la universidad y el más atento y tierno, estaba feliz, nos besamos profundamente en la alberca, Roberto no intentó propasarse en ningún momento y sólo me tomaba firme de la cintura, me hacía sentir protegida y que estaba segura con él, después de un rato de besarnos y juguetear me empezó a dar frío, “Estas temblando novia” dijo Roberto, ven vamos a secarnos, salimos de la alberca y me dirigió a su cuarto, puso una gran toalla sobre mis hombros y me arropó con ella tiérnamente, él se quitó la ropa y se empezó a secar mientras permanecía desnudo sin pudor alguno, yo me sonrojé un poco y me volteé mientras me quitaba la ropa mojada por debajo de la toalla, justo cuando terminé sentí que ponía sus manos en mis hombros y pegando su boca a mi oído susurró “Eres hermosa Marina” estaba temblando, pero algo dentro de mi deseaba que continuara, ¿qué podía pasar?, ya era su novia y estos días había sido tierno y muy respetuoso, estaba segura de que Roberto me cuidaba: me hacía sentir increíblemente segura y que no había nada en el mundo más importante que yo. Me fue quitando poco a poco la toalla mientras acariciaba suavemente mis hombros y mis brazos, me volteo hacia él y me besó, me acariciaba con tranquilidad haciéndome sentir increíble, me llevó poco a poco a su cama, cuando llegamos a ella me cargo en sus brazos y me dijo “TE AMO” dándome un beso apasionado, le pedí que fuera cuidadoso y le mencioné que era mi primera vez, le pedí que se pusiera un condón, pero me dijo que como era mi primera vez me irritaría y me dolería más, me dijo que no me preocupara por un embarazo me preguntó que hace cuanto había reglado y le mencioné que hace 6 días, “todavía no eres fértil” la verdad es que no recuerdo la clase de biología donde vimos ese tema, me dijo que no tuviera miedo nada iba a pasar y el estaría siempre junto a mí y así pasó mi primera vez, a veces creo que esa fue la última, fue un momento mágico, en ese instante sentí que era lo más importante para Roberto y definitivamente él lo era para mí.

Permanecimos acostados el uno junto al otro, un claxon nos despertó con su pitido escandaloso afuera de la casa de Roberto, era Berni que estaba afuera, había movido cielo mar y tierra para conseguir la dirección de Roberto, mis padres le habían marcado a las 12:30 al ver que no llegaba a casa, no les había contestado, había estado buscándome desde las 11 porque no le había mandado la ubicación por whats y a partir de esa hora cuando me marcaba entraba a buzón (me aventé a la alberca con todo y celular :S) así que se asustó y fue a recorrer casas y a llamar por teléfono a cuanta persona pudiera conocer a Roberto hasta que nos encontró, Estaba furioso, Roberto abrió la puerta y Berni entró como fiera gritando “Marinaaaa” me puse una bata que encontré en el baño de la habitación de Roberto y bajé, “Qué te pasa Berni?” pregunté un poco enojada, su mirada de desaprobación me incomodó aún más, vístete “Tus papás me están marcando y no les he contestado por que no sabía qué mentirles, en las que me metes honey, vístete y vámonos ya” fui por mi ropa todavía húmeda y le pregunté a Roberto si me podía quedar con la bata “Claro Mi amor”, “Nos vemos pronto” y me dio un beso en la mejilla, “Adiós Novio” Contesté, “Adiós Novia”.

Berni, me llevó a casa de una de nuestras amigas de la prepa para que me prestara ropa seca y no llevarme en bata ni a su casa ni a la de mis padres, todo el camino estuvo enojado y sin hablar, finalmente cuando ya íbamos a mi casa preguntó, “¿Bueno y cómo estuvo?” “Increible” grité emocionada, “ahhhh” gritamos emocionados, “y entonces ya son novios?” “Siiiii, soy la novia de Roberto, el hombre más atento y más guapo de la universidad y del mundo”. Berni se quedó el domingo en mi casa para hacer tarea, no supe nada de Roberto, recordé que nunca le había dado el teléfono de mi casa y pues mi celular quedó inservible tras el chapuzón, estaba segura que como en el primer lunes de clases, lo encontraría al llegar a la escuela, esta vez con un enorme ramo de flores, eso no pasó, no estaba esperando en el estacionamiento y no se apareció por los salones de prepa en toda la mañana, al término de mi segunda clase no pude esperar más y corrí hacia los salones de ingeniería, no lo encontré, así que me regresé a mis salones, recordé que a las 4 tenía entrenamiento así que estuve ahí a esa hora para verlo entrenar, lo vi salir de los vestidores y correr por la pista hacia el campo, emocionada grité “Robertooo” el solo volteó y se siguió hacia el campo estuve sentada en las gradas todo el entrenamiento, ni un solo ademán o saludo de su parte, lo más humillante fue cuando terminó mientras esperaba afuera de los vestidores, salió con sus amigos bromeando y riéndose, “Roberto” lo llamé, sólo volvió a voltear e hizo un leve ademán de adiós, mientras se alejaba con sus amigos, me quedé petrificada, no sabía que hacer, lo seguí de lejos hasta el estacionamiento y cuando se iba a subir a su camioneta le grité una vez más con la voz entrecortada “Robertooo” esta vez ni una mirada obtuve, prendió la camioneta y se alejó, no me pude contener y empecé a llorar mientras repetía su nombre “Roberto,… Roberto,… qué pasa, Roberto…”. No sé cuánto tiempo  estuve así, sentada en una jardinera, de repente unas luces me iluminaron, era el convertible de Berni, corrí inmediatamente al auto, me solté llorando en los brazos de mi amigo, nos abrazamos fuerte y estuvimos así llorando los dos juntos un largo rato, “honey, sabes que pase lo que pase siempre vas a contar conmigo, ya me tocará a mi sufrir y tú me consolaras, te quiero amiga, te quiero mucho” dijo Berni mientras encendía el auto para llevarme a casa, en cuanto entré subí a mi cuarto y me encerré, no quería ver a mis papas, no sabía que explicarles, tocaron a mi puerta y solo acerté a decirles con la voz lo más controlada que pude que tenía mucha tarea, “tienes que cenar Marina” les dije que ya había cenado con Berni, me sentía destrozada un dolor enorme me recorría partiéndome desde la frente hasta el vientre, y luego se empezaba a multiplicar por cada centímetro de piel que había tocado Roberto hasta que explotaba y me sentía un vaso caído al suelo rompiéndose una y otra vez, una y otra vez esa sensación, y ese dolor, no pude dormir toda la noche, una y otra vez ese inmenso dolor hasta que vi la tenue luz que se colaba por mi ventana, vi el reloj y eran las 6:20 todavía faltaban 10 min para que sonara mi alarma y el gran dolor seguía ahí.

Así siguió todo el semestre, me sentía profundamente engañada, sentí que no valía nada que había sido un juguete, lo peor empezó un par de semanas después, con un poco de cansancio, ganas de vomitar y un asco terrible, lo atribuía a mi tristeza generalizada, pero algo estaba pasando dentro de mí, un mes después y la angustia de no tener mi periodo, me concentré en mis clases, las tareas y los entrenamientos para tratar de no volverme loca, otro mes más y mi periodo no llegaba, Berni estaba desesperado, decía que ya no era la misma y trataba de animarme y llamar mi atención, no dejaba de insistir en invitarme a fiestas y a eventos que yo rechazaba, se aparecía en mi casa con cualquier pretexto y a veces aceptaba salir para no preocupar a mis papás pero decía que ya no era divertida, llegó el final de semestre y no pude más, antes de empezar los exámenes exploté con Berni “Wey, van dos periodos que no me baja, está por llegarme el tercero, no sé qué hacer amigo”, “Wey no mames, voy a ser tío” la voz de Berni era algo confusa, parecía asustado tratando de fingir para darme ánimos, “ya le dijiste a ese cabrón?” preguntó Berni, “Lo he intentado varias veces, pero ni siquiera me deja acercarme, cuando he ido a su salón se va, o en el estacionamiento huye, lo más que he logrado es en los vestidores, que me dijo que tenía prisa y que luego me buscaba, lo he visto algunas veces con chicas y me dan ganas de gritarle y golpearlo, todavía no me he hecho ninguna prueba, pensé que si no lo hacía entonces no estaría embarazada, no sé qué hacer Berni”, “Pues hoy en mi casa, wey sin excusas” dijo Berni, le pedí que mejor esperáramos a que terminaran los exámenes, de todos modos iba a seguir embarazada, nos reímos, creo que fue la primera risa que tenía en todo el semestre.   

La semana de exámenes pasó muy rápida, estuve concentradísima en estudiar y en los entrenamientos, no quería pensar en nada más, llegó el viernes con el examen de química el más difícil de todos, Berni y yo estudiamos toda la noche, el examen parecía de titulación, 1 hora de examen escrito y luego esperar para el examen oral, era un Nazi ese maestro, por fin llegué a casa a las 7pm después de entregar las últimas tareas de proyectos finales y el último entrenamiento del semestre y de repente me invadió una sensación de vacío, el dolor que había estado adormecido volvió con todas sus fuerzas, una ansiedad y una angustia terrible se apoderaron de mí, quería gritar, llorar, golpear la cama, romper todas mis cosas, quería ir a casa de Roberto y romper los cristales, aventar todos los finísimos muebles de su casa a la alberca, quería encontrarlo y golpearlo, de repente no me reconocí y me sentí profundamente asustada, recordé mi periodo y sentí que no podía estar embarazada, no debía estar embarazada, no creía estar embarazada, estaba como loca, solo acerté a ir al cuarto de mis padres y sacar una pastilla de dormir del cajón de mi madre, me tomé una y sentí que no me hacía efecto, solo habían pasado 10 minutos pero yo sentía que habían sido horas, quería escapar, no sé a dónde, creo que quería escapar de mí, a donde fuera, a donde pudiera dejar de sentir, tomé otra cápsula y tras unos minutos otra, y otra, perdí la cuenta en la quinta pastilla, y luego lo conseguí… ya no recordé, ya no sentí.

Berni llegó a las 10.00pm a mi casa, iríamos a la fiesta de fin de cursos, Mis padres habían ido a un compromiso, mis hermanas estaban en casa de una tía, en una pijamada con mis primas, me marcó infinitas veces, y desesperado saltó la reja, entró por la puerta de la cocina que sabía que siempre estaba abierta y corrió a mi cuarto, a las 10:50 ya estaba una ambulancia afuera de mi casa y el equipo de rescate en mi cuarto dándome los primeros auxilios, no recuerdo nada de eso, pero me mencionaron que tenía el pulso muy bajo, no sabían bien a bien que podría haberme pasado y me llevaron así al hospital, mis padres iban en camino para allá, Berni iba en la ambulancia cuando recordó que siempre nos burlábamos que para llegar tarde les daríamos una pastilla de las que escondía mi madre en su cajón a mis padres y a los suyos, les dijo eso a los rescatistas y en el hospital ya me estaban esperando para hacerme un lavado estomacal.

Recuerdo la luz del domingo, una luz tenue que entraba por un pequeño espacio entre la persiana y la ventana del cuarto, como iba abriendo los ojos poco a poco con esa luz y una necesidad inmensa me hizo llamar a mi madre, “mamá?” mi madre corrió hacia mi cama a abrazarme, se abalanzó hacía mí llorando, “Mi vida”, “Mi niña hermosa”, Mi padre también en lágrimas se unió al abrazo, Berni nos veía también bañado en llanto, no se había despegado de mi habitación desde el viernes, de verdad que no podría tener mejor hermano en la vida. El abrazo de mis padres y la presencia de Berni me dio una claridad tan serena como la luz de la ventana, me sentí liberada de mi misma, liberada del dolor profundo que me había causado yo misma por haber confiado tan rápido en Roberto, por haber sentido tan rápido eso tan grande, me sentí ligera y sobre todo me volví a sentir amada, inmensamente amada, me dejé caer agradecida y protegida en los brazos de mis padres con un llanto que salía sin parar, y con él se estaba yendo mi dolor, poco a poco se fue calmando y fue el turno de Berni, mientras me abrazaba me decía “Stupid, me asustaste, pensé que me quedaría sin mi honey” nos reímos entre lágrimas, de repente una sensación extraña me atrapó, recordé las palabras de Berni “Wey no mames, voy a ser tío”, un acto reflejo me llevó las manos hacía el vientre, fue la primera vez que lo mencioné “¿Mi bebé”? ¿cómo está mi bebé?”, Mi madre se acercó y me tomo la mano, Berni sostenía la otra, “Tu bebé, no estará con nosotros, tuvieron que acerté un legrado” dijo mi madre con voz entrecortada, “hay otra cosa que debes saber mi niña”, mi madre no pudo contenerse y soltó el llanto, mi padre tampoco pudo hacerlo, mi padres habían confiado a Berni lo que pasaba y él fue quien lo mencionó, “Honey, tienes VIH”, me quedé petrificada, inmóvil, el silencio invadió mi comprensión, mi mente se quedó totalmente en blanco, el llanto de mis padres se perdió en mi cabeza como si estuviera a kilómetros de distancia, la imagen de Berni se empezó a desvanecer, totalmente en blanco, totalmente inmóvil, flotando en el espacio, sola, sin nada, sin nadie. Y empezó a retumbar en mi corazón, VIH, VIH, VIH una y otra vez y VIH se tornó en la palabra SIDA, SIDA, SIDA. “¿Tengo sida?” pregunté saliendo del estupor, Berni empezó a decir una gran cantidad de palabras que no entendía “No Honey,  el SIDA es una enfermedad que aparece si no te cuidas, afortunadamente te han detectado a tiempo y no tendrás que sufrir, sólo te vas a tener que cuidar mucho, y tomar tratamiento y bla, bla, bla… la verborrea de Berni se volvió a tornar lejana y otra vez sólo retumbaba en mi mente la palabra SIDA, SIDA, SIDA, tengo SIDA, SIDA,…

Llegó el 2do semestre, las Vacaciones habían sido un cambio radical en mi vida, nunca había estado tanto tiempo entre doctores y haciendo análisis de sangre y visitando la clínica del Capasits, investigando que eran CD4, Carga Viral, EST’s, formas de contagio, Antirretrovirales, enfermedades oportunistas, me había aferrado a una idea, vivir al máximo y no dejar que esta estúpida enfermedad me destruyera, necesitaba concentrarme en vencer a este maldito virus, no podía dejar que un solo segundo pudiera entrar la angustia, sentía que si dejaba una pequeña rendija para ella, me iba a carcomer y no podría vivir con el miedo de saber que traía una sentencia de muerte en mis venas, Berni me acompañaba en cada momento y aprendió tantas o más cosas que yo, nos hicimos voluntarios de la clínica del Capasits y cuando empezaran las clases iríamos a las escuelas a repartir folletos (por nuestra edad no nos dejarían repartir condones). Sólo había un pensamiento que de repente me era inevitable controlar, tenía un miedo terrible a regresar a la escuela, tenía un miedo terrible de encontrarme a Roberto, tenía un miedo inmenso de mi misma y de qué podría hacer al encontrarlo, no sé si me pondría a llorar, si trataría de golpearlo, si le rompería los faros y los vidrios a su camioneta si me la encontraba en el estacionamiento, de repente me atacaba la idea de enviar un correo masivo a todos los alumnos de la universidad contando la historia que tuvimos y lo que me pasó por estar con él.

Otra vez otro inicio de clases sin poder dormir antes del primer día, la ansiedad se apoderó de mí y tuve una noche terrible, me angustiaba la reacción de mis compañeros, “¿se habrán enterado de lo que pasó?” “¿Me seguirían aceptando en el equipo?” “¿Le tendría que avisar al coach y a mis maestros de mi situación?” “¿Podré con el esfuerzo físico de estar en el equipo y tener buenas calificaciones?”, muchas dudas pesaban sobre mí, pero en el fondo mi temor más grande era la presencia de Roberto, no sé cómo fue que pude lidiar con su existencia en la escuela después de que jugó conmigo, el campus era grande pero inevitablemente lo llegaba a ver, no sé cómo podría verlo ahora, nunca, nunca, nunca había odiado a nadie y no es un sentimiento que quiero conmigo, nunca había sentido esta rabia provocada por una persona escarbándose y afectando cada poro de mi piel. Afortunadamente no me lo encontré ese día ni durante toda la semana, el viernes Berni pasó por mí al entrenamiento, para llevarme a casa, sabía que tenía algo que decirme porque había estado callado y de repente asestó “Roberto está en el hospital, parece que tiene una neumonía muy fuerte, creo que está grave” Una angustia y un enojo diferentes se aparecieron de pronto, ¿Podría enfermar yo así?, ¿había estado tan cerca de la muerte y no lo había visto?, ¿Cómo pude dejarme llevar tan fácilmente? ¿Por qué todavía no me dan tratamiento los doctores?, ¿Van a esperar a que yo enferme así de grave?, ¿Cómo se estará sintiendo Roberto?, ¿Por qué no se cuidó?, ¿Por qué no me cuidó?, ¿Terminar así a los 22 años una vida que parecía tan perfecta?, ¿terminar así yo a los 16 cuando lo único que quiero es vivir a tope, con tanto qué disfrutar, con tanto qué lograr, con tanto qué compartir?.

El sábado a medio día Berni llegó a mi casa, “Roberto lleva internado 3 semanas, al parecer llegó por diarreas y resulta que también traía principios de neumonía, sus padres lo quieren llevar a un hospital en otra ciudad y no dejan que nadie lo visite, de todos modos por ahora no puede recibir a nadie”, “¿Pero si la última vez que lo vi, creo que fue en la semana de exámenes, me parecía que se veía más musculoso que siempre? ¿Por qué decayó tan rápido? Berni tengo miedo, mucho miedo” “Honey, no te preocupes, seguramente llevaba mucho tiempo con esto y no se había atendido, a ti te detectaron a tiempo y vas a estar en constante revisión, tus papás y yo estaremos siempre al pendiente de que estés bien, también supe que se había inyectado esteroides, de hecho eso es lo que están diciendo en la escuela que se enfermó por que se inyectaba, creo que sus papas fueron los que dijeron eso, y parece que hasta quieren demandar a la escuela, pobre Roberto”.

Sus padres mandaron a Roberto a vivir a otra ciudad, estuvo entrando y saliendo del hospital, parece que nunca aceptó su situación y se rehusaba a tomar medicamentos, No sé cómo hacía Berni pero se enteraba y me ponía al tanto de su situación, alguna vez pensé en verlo, pero no estaba segura de para qué, finalmente el destino hizo que fuera a esa ciudad a estudiar la carrera y mis actividades voluntarias me llevaron al hospital donde “vivió” por última vez Roberto, me topé con él de forma inesperada, a mí me tocaba recibir a los pacientes del programa Capacits y apuntar sus datos para la consulta, no lo reconocí, estaba convertido en un saco de huesos y caminaba con bastón, su tía lo llevaba a fuerza a la consulta, al ver su nombre apuntado mi corazón empezó a palpitar con fuerza, tomé sus datos en forma temblorosa y me alejé, pero de repente un impulso muy fuerte movió mi cuerpo y me llevó otra vez a él, estaba sentado, respiraba con dificultad, me vio acercarme y volteó la cara, llegué frente a Roberto, me puse en cuclillas y tomé sus manos, las besé y le dije que pronto iba a estar bien, Roberto falleció 2 meses después.

Hace un par de años terminé la carrera, Licenciatura en Psicología, estoy estudiando un diplomado en sexualidad, no sé qué me depare el destino, no he podido tener novio, pero Berni se ha encargado de tener muchos por mí, no es que me niegue a tener uno y ya no siento dolor por lo que pasó con Roberto, quizá me da pánico enfrentar el hecho de tener VIH y que mi posible novio no, trabajando en el Capasits me he dado cuenta de lo difícil que puede ser esta enfermedad, pero también he visto que a muchos pacientes les va “Bien” para ellos ha sido un Renacimiento, tomar las riendas de su vida y crecer, Para mí fue un doloroso incidente, pero me prometí que esto no me iba a detener, estoy planeando un viaje a Europa y muchas cosas más, sé que por ahí escondida está la angustia de enfermar pero no dejo que ocupe más de un segundo en mi mente y en mi vida, no tengo sueños rosas, pero tengo sueños reales y los he conseguido poco a poco y espero seguir mucho tiempo aquí consiguiendo más.

lunes, 11 de noviembre de 2013

Guía práctica para el recién diagnosticado con VIH II.

Muévete (Cuidando tu salud).

Hola! les presento la 2da parte de esta guía (espero) práctica. Otra vez repito: esta es una visión personalísima del autor (Yo: Ciego Positivo) sobre lo que se puede hacer en caso de que te acaben de diagnosticar, no tiene nada de científico o de profesional, digamos que sólo es la experiencia de un amigo que ya estuvo ahí. Algunas de estas “recomendaciones” son espejo de la guía anterior.

1.    No tengas miedo. Ten en cuenta que con un poco de disciplina y atención oportuna el VIH se puede llevar mucho más fácil que por ejemplo la Diabetes, el Cáncer, la Insuficiencia Renal o la Hepatitis, obvio cuídate para tratar de no caer en estas otras enfermedades.

2.    Disciplina y atención oportuna. Primero que nada, nunca faltes a tus consultas, mucho menos a tus tomas de muestras, si ya estás en tratamiento se exageradísimo con los horarios en los que tienes que tomar tus medicamentos, igualmente si tienes que tomar medicamento para otras afecciones, tómalos a las horas indicadas y durante todo el tiempo que indique tu médico. Lo que comes también es importante trata de hacer al menos 4 o 5 comidas al día, se disciplinado tanto en el contenido como en los horarios. Ante cualquier malestar acude al doctor, es mucho más fácil para ellos sacarte de una afección en la garganta o una gripe de 1 día que de una neumonía o de tuberculosis. Si no experimentas mejora alguna al 3er día de tratamiento regresa con el doctor.

3.    Conoce como es el proceso de atención. Platica con el doctor de tu Capacits o clínica del IMSS, con la trabajadora social y con un par de pacientes para que identifiques como son los procesos y procedimientos que hay que seguir tanto para trámites como en lo que respecta a le “evolución” del padecimiento.

4.    Pide una batería de pruebas para EST’s. La verdad es que en su momento no lo sabía y me la ofreció la doctora que me atendió, tuve la suerte de que fuera la jefa de infectología del hospital, pero no siempre piden estas pruebas, esta batería debe incluir un VDRL, un Perfil de Torch (Toxoplasmosis, Rubeola, Citomegalovirus, Herpes Simple), Hepatitis.

5.    Aprende a leer tu cuerpo. Ok no tenemos ni tiempo ni dinero para correr al doctor con cualquier estornudo o estrujón de tripas, así que aprende a leer tu cuerpo, medio día con estornudos y cuerpo cortado requieren una visita al doctor, este punto va de la mano con la atención oportuna. Un estómago flojo en la mañana se puede deber más a la dieta que a una infección, pero si va acompañado de ascos, dolor de cabeza o algún otro malestar que sientas que va de la mano junto a tu rápida y aguada visita al baño puede ser un problema, si a la media hora tienes que volver a ir, si que es un problema y si llega una tercera vez, no lo dudes corre inmediatamente a tu clínica de atención.

6.    Se amigo de un doctor. He tenido la suerte de toparme con 3 médicos en este proceso que se han convertido en grandes amigos, la verdad es que es un gran alivio que puedas confiar en un doctor y contarle todas tus preocupaciones, además que para padecimientos leves te puede revisar y recetarte ahorrándote una lana, no tiene que ser tu médico de cabecera, ese es otro, este es más para platicar de tus miedos y demás con alguien de confianza y que aparte sepa del tema salud.

7.    Ten un Médico de cabecera. Si puedes costear atención particular te sugiero que lo hagas, mantén el servicio en el CAPACITS o en el IMSS para las muestras y para el medicamento, pero para todo lo demás ten un doctor que te atienda en forma particular, puede ser el mismo del programa público u otro que encuentres en tu ciudad, obvio que tenga experiencia en atención a enfermos de VIH, un internista o urgenciólogo. Por más que quiera uno ser fuerte, optimista o amable, las colas, esperas, trámites y calidez de la atención en el sistema público pueden ser deprimentes, fastidiosas y cuando uno se siente mal lo último que quiere es toparse con esas incomodidades. En caso de que sean dos diferentes es muy importante que les comentes tanto a uno como a otro lo que vaya pasando y el del CAPACITS lo pueda documentar en tu expediente. Trata de ser muy amable en tu lenguaje con ambos Doctores para no herir su orgullo profesional.

8.    Aliméntate sanamente. Suena a comercial pero uno es lo que come o como dijo el  célebre Hipócrates, padre de la medicina: “Que tu alimento sea tu medicina”, comer bien mejorará tu perfil inmunológico y te ayudará a enfrentar mejor las infecciones, además de identificar perfectamente las infecciones estomacales de los problemas digestivos, por lo menos 4 o 5 comidas al día que contengan proteína, muchas verduras, grasas y carbohidratos de calidad además de 2 a 3 litros de agua. Alimentos recomendados: brócoli, zanahoria, jitomate (tomate rojo), papaya, avena, pollo, pescado, huevo (siempre cocinado), aceite de oliva extra virgen, leche. Aprende a disfrutar el comer bien, después de unos 4 meses uno se empieza a preguntar porque no lo hizo antes, recuerda que tampoco implica privarse de cosas y sufrir, como en todo es tener una consciencia general de lo que hace bien y hacerlo.

9.    Has ejercicio. El ejercicio estimula a tu cuerpo a mejorar muchas de sus funciones, también te ayuda a relajarte y disminuir el estrés mental que puede perjudicar tu perfil inmunológico, no mas no exageres por que puede ser contraproducente, una rutina de 30 minutos con pesas 3 ó 4 veces a la semana y caminar siempre que puedas, 3 o 4 sesiones de yoga, trotar durante media hora unos 4 días a la semana, igual que la comida, después de unos 3 o 4 meses de constancia se vuelve una necesidad y uno se pregunta como puede vivir la gente sin ejercicio y sin comer saludablemente. No se recomienda mucho la natación por que las albercas y baños son caldos de cultivo para infecciones (esto me lo dijo un doctor, pero Jack Mackenroth compite en natación y está uffff sanísimo y con más de 20 años de diagnóstico, http://jackmackenroth.com/bio ). 

10.  Terapia alternativa. Si aún no estás en necesidad de tomar tratamiento (Para México más de 350 cd4 y menos de 100mil de carga viral) busca alguna terapia alternativa, yo no soy doctor y no puedo recomendar ninguna. Yo investigué y encontré que el Ácido Alphalipoico se ha usado como complemento en terapias combinadas con retrovirales con mucho éxito, además de no tener efectos secundarios por lo que YO me decidí a tomarlo, lo comenté con mi Doctor y me dijo que no había problema, otros amigos han tomado Clorofila, otros Equinacea, estas terapias NO SON UNA CURA, NO SUBSTITUYEN A LOS ARV's pero te pueden ayudar a mejorar tu estado general de salud y tu estado de ánimo al sentir que estas haciendo algo y que no estás dejando tu salud a la suerte de lo que diga el virus y por lo tanto prolongar el momento de no necesitar ARV’s. A continuación una lista de complementos alimenticios que te pueden ayudar:

Glutamina. Ayuda a mejorar el perfil inmunológico y la salud del sistema digestivo, utilízalo sobre todo si haces ejercicio antes y después.

L-Carnitina. Ayuda a mejorar el perfil inmunológico, también el de triglicéridos que tienden a subir con los ARV’s, igualmente ayuda a quemar grasa y mejorar el nivel de energía durante el ejercicio para en lo posible disminuir los efectos de lipodistrofia.

Probióticos. Te ayudan con la salud de tu sistema digestivo al mejorar el estado de la flora intestinal, esta es básica para tener un sistema inmunológico fuerte.

Ácido alpha-lipoico. Mejora el perfil de triglicéridos, el aprovechamiento energético de carbohidratos, es un excelente antioxidante, hepato y neuro protector y en pruebas in vitro mostró actividad para inhibir la reproducción del virus de VIH, se receta como complemento alimenticio para algunos pacientes que ya usan ARV’s mejorando el tiempo de respuesta en ser indetectables y con niveles óptimos de CD4.                                                                                http://link.springer.com/article/10.1007/BF01649442#page-1

jueves, 7 de noviembre de 2013

Guía práctica para el recién diagnosticado con VIH.


Antes de leer esta guía ten en cuenta que esta es una visión personalísima del autor (Osea yo: Ciego Positivo), ¿pretende ayudarte? si, pero está basada exclusivamente en mi percepción, no pretende ser un documento científico ni nada por el estilo.

Hace más de 5 años me diagnosticaron con VIH, estaba en el mejor momento de mi vida (y sigo en el mejor momento) viendo todo en retrospectiva creo que pude reaccionar de otra manera, tantos mitos y tantas fantasías acerca del virus además de relaciones personales muy intensas me destrozaron literalmente el alma, fue tan profundo el pesar que sentía que me dolía todo, absolutamente todo. Espero que mi muy personal experiencia te ayude un poco a superar el “trauma” inicial de saber que tienes VIH. Dividiré esta pequeña guía en dos partes una sobre el trabajo interior y el fortalecimiento de tu personalidad (Enfrentando la situación) y otra sobre acciones directas respecto a la salud (Muévete).

Enfrentando la situación:

1.    No tengas miedo. Después de 5 años te puedo decir que no es para tanto. No lo voy a negar, he visto casos que han concluido en muerte o en un padecimiento prolongado en el hospital, pero estos casos han sido de gente que (me duele mucho decirlo) no se atendieron, gente que se quedó paralizada por el miedo, dejaron que el pánico tomara las riendas y se ocupara de ellos. Estoy aprendiendo a no juzgarlos pero es tan doloroso verlos porque sé que de alguna forma también pudiera ser yo. Por otro lado también he visto casos de gente que estaba muy mal al momento del diagnóstico o que tuvieron la mala suerte de pescar una efermedad oportunista y se han recuperado bastante bien, y gente que lo ha usado como detonante y está mucho mejor que nunca en toda su vida.

2.    Comenta tu situación a alguien. Eso te liberará de esta carga emocional tan fuerte. OK Es probable que tengas reacciones adversas, por ej. Yo se lo dije a mi novio y su reacción durante 3 meses fue de total rechazo, me hizo sentir mierda, pero también se lo dije a mis mejores amigos, a mi Mamá y a mis hermanos y su reacción, ufff, no tengo palabras, fue increíble, como si cada uno de ellos pusiera una pomada de una forma tan delicada y suave sobre mi corazón, sus abrazos en esos días son cosas que nunca, nunca olvidaré, gracias a ellos conocí el significado de amor incondicional. Sólo trata de ser selectivo con respecto a quien se lo cuentes, obvio si tienes novio en ese momento es necesario que se lo cuentes.

3.    Tu NO tienes la culpa. La culpa de esto la tiene un virus. Tu búsqueda imparable de amor, tu desesperada necesidad de reconocimiento o tu simple calentura nocturna no son los culpables de que estés aquí, es un virus, un maldito virus, hay miles (millones) de personas con tus mismas carencias, necesidades, gustos y comportamientos que no están en esta situación, hay gente que está aquí por que así nació, esposas abnegadas y fieles, gente que siempre usó condón (hay que decirlo: no es 100% seguro) gente que se contagió en su primera vez, personas que hasta después de coger sin condón con miles se contagiaron, en fin millones de casos diferentes, ninguno es culpable de haberse infectado, el culpable es este maldito virus.

4.    Busca ayuda profesional. Un trabajador social con experiencia o un psicólogo te pueden a ayudar a sobrellevar este momento. NO, no estás loco, no es que no puedas tu solo, pero se trata de encontrar la mejor situación para uno mismo y alguien entrenado para ayudar a enfrentar situaciones difíciles no viene mal.

5.    Deja las obsesiones de lado. No te vas a curar, no te vas a morir pasado mañana, tu mascota no te va a contagiar de enfermedades extrañísimas por respirar enfrente de ella, no te vas a enfermar de gripe con el primero que estornude enfrente de ti, no vas a contraer diarreas mortales por comer en la calle… OBVIO te tienes que cuidar pero no te martirices ni dejes de hacer cosas, no tienes que vivir en una burbuja. Tampoco pierdas el tiempo y el dinero buscando curas mágicas. No sufras ni te dañes tu mismo buscando culpables pensando en una venganza, de todos modos tu seguirás aquí, cómo yo, con el virus, mejor aprovecha el tiempo en tratar de disfrutar cada minuto y cada segundo.

6.     Vívelo en Grupo. En lo personal no soy el más fan de esto, pero tengo amigos a los que les ha ayudado bastante, el sentido de comunidad y de que no estás solo es de gran ayuda y también pueden solventar las necesidades de atención que tenemos, además puedes obtener tips para tu atención en la clínica de tu comunidad, generalmente en el CAPACITS o en el IMSS saben de estos grupos o mientras esperas tu consulta le puedes preguntar a alguien más.

7.    Toma las riendas de tu salud. También toma las riendas de tu vida, pregunta, investiga, responsabilízate, cuídate, quiérete mucho, y decide con base en información fidedigna. Ni los doctores, ni las trabajadoras sociales, ni tu familia son responsables de tu salud, como todo en la vida, de ti depende estar bien con o sin VIH.

8.    Ponte una meta. Ir a Europa, comprarte un auto, independizarte, terminar la carrera, una maestría, bajar de peso, subir de peso, ten en mente siempre algo que quieras alcanzar y trabaja en ello. un motivo para vivir y que dependa en su mayor parte de ti, y cuando lo logres ponte una nueva meta y así siempre ten en mente lograr algo material y tangible. Metas como “Ser Feliz”, “Tener hijos”, “Casarme”, “Hacer el bien” están padres pero son muy ambiguas o no dependen totalmente de ti, así que tu esfuerzo se puede disipar o frustrar y en este momento es lo que menos queremos.

9.    Has Ejercicio. Te vas a sentir mucho mejor ya que liberas endorfinas y tu perfil hormonal se equilibra dándote un mejor estado de ánimo y optimismo, dormirás más y mejor por estar cansado y  no sufrirás de insomnio que da pauta a sufrir pensando y haciendo tonterías.

10.    Automotívate. Todos los días al despertar ponte enfrente del espejo y di a ti mismo cosas bonitas, Ponte una canción motivadora y positiva que te guste mucho y cántala al despertar, busca otra para la noche y báilala antes de dormir. También puedes hacer tu propio mantra y recitarlo mientras te bañas, yo me hice este: “Estoy bien sano, estoy bien bueno, tengo 1200 cd4, tengo cero carga viral”. No sé si en la realidad funcione  para que mis defensas aumenten y para detener al virus, pero en el ánimo vaya que lo hace, puede que a medio día ya ni te acuerdes y que salgan sapos y culebras de tu boca y de tu mente, pero al menos despiértate y duérmete sonriéndote y llenándote de cosas padres.

11.  Si, cambia tu vida. Por un lado te cambia la vida. Hay cosas  que son de hueva (flojera): las colas, las esperas, los trámites, casarte con el tratamiento. Hay cosas buenas: puedes aprovechar para ser más consciente, para tratar de disfrutar más la vida, para aventarte a hacer algo que habías pospuesto, vas a cuidar más de ti. También hay cosas malas: te tienes que hacer fuerte para enfrentar posibles rechazos, enfermar gravemente con alguna infección oportunista, sufrir los efectos secundarios de los medicamentos.

12.  No, no cambia tu vida. Sigues siendo el mismo y sigues teniendo el mismo valor como persona, sigues siendo arquitecto, ingeniero, chef, matemático, estilista o un huevón bueno para nada. Sigues siendo introvertido, serio, sociable o el alma de la fiesta, sigues siendo el mismo ser hermoso u horrible que eras antes de saber el diagnóstico, lo puedes tomar como una oportunidad pero no tienes que cambiar, tu vales por ti y no por un virus y no te preocupes por la soledad o por tener hijos o por tener trabajo, tienes inteligencia, corazón y si te cuidas mucha energía para vivir con este o con cualquier problema, todo mundo tiene situaciones adversas y de discriminación: que si naciste pobre, que si eres chaparrito o muy alto, que si no hay escuelas en tu ciudad y tienes que mudarte para estudiar lo que quieres, que si eres moreno o que si eres güero, que si tu papá es esto o el otro, que si conoces o no conoces a alguien, que la crisis y el desempleo en fin, todos tenemos obstáculos que sortear a nuestro paso, está en tus manos enfrentar esta situación y ser feliz con ella o a pesar de ella. Créemelo, con tantito que te esfuerces puedes salir adelante.

viernes, 25 de octubre de 2013

Todo va estar bien II (¿El héroe?)

“Todo va a estar bien”, te dije con una seguridad que me sorprendió mientras te abrazaba. Te soltaste al fin por completo sobre mí y una tranquilidad invadió mi desconcertado ser fortaleciendo ese aplomo que había salido a primer instinto. “Todo va estar bien” repetí una y otra vez y cada vez lo creía más, sintiendo como por fin te dejabas ir por completo en mi, sólo acertaba a estremecerme cuando colocaste tu cabeza en mi hombro, Me olvidé de todo en se momento y sólo quería estar así por siempre, tu así sin defensas por fin creyendo en mí, yo en mi eterno e inconsciente optimismo, los dos en este abrazo de profundo y sencillo amor.
Los dos sabíamos nuestro pasado, parte del cual habíamos compartido intensamente los últimos dos años, un huracán de fiestas con fines de semana interminables, intercambio de cuerpos sin nombre que usábamos cómplices para placer mutuo, un desenfreno de substancias químicas y naturales para desbordar nuestros sentidos, absortos en este hedonismo puro el cual compartimos desde el primer momento. Yo sabía que te amaba desde la primera vez que te vi, me impactaba tu inteligencia y tu tomarte todo tan en serio y al mismo tiempo esa sensación embriagante de no poder esperar nada de ti, de llevar todo al borde, de estar en el límite de todo, siempre con tanta pasión. No estaba seguro de que tu lo sintieras, pero yo sabía que era amor y que nadie más podía llenar cada momento de mi vida con tantas cosas fascinantes, a veces sentía que estábamos cruzando peligrosamente un pantano pero tu pasión y mi optimismo me hacían pensar que siempre llegaríamos a buen puerto, yo sabía que tu arrogancia y sentido de autosuficiencia te hacían poner una barrera, nunca decías “Te quiero” y yo me guardaba para mi las ganas de gritarlo, pero tus llamadas para despertarme para ir al trabajo, tus visitas inesperadas en mi depa con cualquier pretexto, tu de repente soltarme un beso a mitad de la calle me decían lo importante que yo era para ti, lo veía en tus ojos y en tu sonrisa cuando me veías y lo sentía cuando estábamos solos y sobrios besándonos de una forma que sentía que querías entrar dentro de mi y quedarte ahí. A veces me dabas un poco de miedo pero no podía apartarte de mí, muchas veces quise parar este frenesí de cuerpos y substancias que hacías ver de lo más normal, pero no sin ti, finalmente yo también disfrutaba la belleza y el placer y me volví adicto a la sensación de peligro, sabía que no quería esto que vivíamos para el futuro, pero sabía que si te quería a ti en él, nunca hablamos de algo entre nosotros pero sabía que no podías estar sin mi así como yo sin ti, una locura indescriptible llenaba cada momento que vivíamos y ya no podía imaginarme sin hacer la vida contigo.
 
Tanto exceso tenía que dejar huella en tu cuerpo, yo empecé a conocer este mundo de luces nocturnas y excesos constantes contigo, no es que haya sido una blanca paloma pero en mi pueblo no había tantas opciones, tu ya llevabas un largo historial de fiestas y nombres en tu lista antes y durante nuestra historia, recuerdo haberte sentido algo raro esos dos últimos meses, la energía en el gimnasio te había bajado considerablemente, me decías que era normal cuando se terminaba un ciclo de roids pero yo me había puesto el mismo ciclo y seguía metiéndole durísimo, recuerdo ese fin que no salimos por que me quería dar gripa y para el martes tu estabas tumbado en cama con unas fiebres altísimas, me pediste que me quedara contigo, recuerdo tus noches de pesadillas aferrado apretando mi brazo y entre sueños decías “quédate, no me dejes”, a partir de esos días prácticamente viví contigo, se me hacía raro que me pidieras que me quedara esa noche, todos los días me lo pediste y yo encantado de estar contigo, después vinieron las mañanas de diarrea inexplicable durante un par de semanas, te esforzabas por tratar de seguir comiendo todo lo de la dieta y como no faltabas al gym aunque a mitad de rutina te sentías rendido, no entendía bien qué pasaba pero intuía que algo no estaba bien, otra vez mi, a veces tonto, optimismo y tu arrogante empeño en mantener esa imagen de perfección, mi fascinación por que todos los días me pidieras que me quedara contigo, mis ganas de amarte y de sentirte todo mío me impedían cuestionarte y tomar cartas en el asunto.
Así llegó el día de la Fiesta Blanca, estaba muy emocionado, no sé por que había dejado pasar tanto tiempo y tantas cosas para pedirte esto que quería desde el primer momento que te vi, recuerdo que hace dos años notaste mi existencia justo aquí en esta misma fiesta, yo ya te había visto un par de veces antes quedando maravillado por tu belleza y arrogancia y a partir de tu “hola” acompañado de una gran sonrisa quedé fundido, tu mirada se conectó con la mía, te acercaste y platicamos un par de tonterías y de la nada me besaste y esa noche no tuvimos ojos para nadie más, bailamos abrazados, yo me sentía tan cómodo con el calor que despedía tu cuerpo, tu no despegabas tu nariz de mi cuello haciéndome estremecer al sentir tu aliento, parecía que nuestros cuerpos amoldaban perfectamente, terminamos esa noche a las 3 de la tarde del día siguiente exhaustos, tomaste mi mano para salir del after y yo te seguí sin hacer ninguna pregunta, tu casa estaba cerca y caminamos hasta ella sin decir una palabra, así agarrados fuertemente de la mano, nadie me había sujetado tan fuerte y menos me había llevado caminando así por las calles del centro de la ciudad, creo que la gente nos veía no sé si por nuestro aspecto desvelado o por ir de la mano pero yo sólo te contemplaba bajo la intensidad del medio día, tu palidez del desvelo brillaba con el sol del verano quitándote el halo de arrogancia, develando un vulnerable y hermosísimo tu y de la nada esa felicidad inexplicable que siento cada que estoy contigo.
Lo tenía todo preparado, esas semanas que prácticamente había vivido contigo me dieron el valor de lanzarme al gran momento, por fin te diría tal cual: “Te Amo” y pedirte que viviéramos juntos, hasta compré un anillo sencillo con mis ahorros y aunque no podía darme los lujos que tu te dabas no tenía duda que te merecías eso y más, mi emoción no me permitía ver lo desgastado que estabas o más bien trataba de desviar mi atención de tu estado que me aterraba, no es que estuvieras del todo mal, pero sentía que algo extraño estaba pasando y no quería atreverme a hacerte preguntas ni siquiera hacérmelas a mi mismo, creo que en el fondo sabía la respuesta y sabía que podía estar pronto como tu, obvio no quería que estuvieras así, pero creía que si no pensaba en ello y si deseaba con todas mis fuerzas que mis cuidados te hicieran sentir mejor, eso que me aterraba iba a desaparecer. La noche de la fiesta blanca no tenías muchas ganas de salir, la verdad es que no habías querido salir los últimos fines de semana, ya no te habías sentido mal pero me dijiste que estabas cansado, siempre te emocionaba mucho esta fiesta era el evento del año: 24 horas de beats y luces intensas, el culmen del desenfreno, un mar de cuerpos sudorosos vestidos de blanco, que conforme subía el calor de la noche se iban despojando de camisas para mostrar el triunfo de la vanidad, la mayor concentración de músculos y esteroides por metro cuadrado del país y sí, también un flujo interminable de substancias químicas y naturales, prohibidas claro, para los gustos y ánimos de cualquier junkie, la verdad es que para mi la fiesta era lo de menos, te pedí que nos quedáramos en casa pero me dijiste: “estoy un poco cansado, pero no importa, una tacha y me aliviano”.
Ya en la fiesta te vi más relajado no dejabas de verme y por primera vez no buscabas otros cuerpos para compartir, yo no paraba de hablar estaba nerviosísimo, tu mirada fija me ponía aún más nervioso pero al mismo tiempo me hacía sentir único y me daba fuerza para hacerlo, te lleve al centro de la pista, ahí donde nos habíamos visto la primera vez, te regrese la mirada y me quedé viéndote un poco más delgado, un poco más pálido pero inmensamente hermoso, creo que aún más que la primera vez que te vi, tomé tu mano con la mía y con la otra busque en mi pantalón tu anillo, lo puse en tu dedo y acercándome a tu oído te pedí que viviéramos juntos, dijiste que sí, te abracé muy fuerte, más fuerte que nunca y sentí tus brazos rodeándome, tu cuerpo ardía y hacía mi corazón arder y entonces sentí que te dejabas caer sobre mi, sentí tu respiración agitada en mi cuello y te sentía cada vez más pesado, te habías dejado caer por completo en mí, te sujete aún más fuerte para que no te cayeras, las luces y la música dejaron de tener sentido y solo escuchaba tu respiración y tu nombre que salía de mi boca, no recibía respuesta alguna y un gran vacío invadió mi estómago, te saqué de la pista así abrazándote y arrastrando tus pies, al salir de la pista te cargué en brazos y corrí al auto, algunos amigos nos siguieron pero la verdad es que no reparé en nada, sabía que algo estaba pasando y que tenía que actuar, te acomodé en el asiento y encendí el auto, manejé rapidísimo, la ciudad a esas horas vacías y mi pie en el acelerador me permitieron llegar al hospital en 5 minutos…
Despertaste cuatro días después en terapia intensiva, había estado pegado a esa ventana viéndote, yo sabía que ibas salir de esto y cuando te vi abrir los ojos no pude más que sonreír y gritarte emocionado “todo va estar bien”. Quería buscar a las enfermeras o algún doctor, pero no podía despegarme de ti, vi que también me sonreíste y me derretí, quería romper la ventana y darte un beso eterno, después de un par de horas una enfermera se apiadó de mi y me dejó entrar, te di un beso en la frente tratándote de hacer sentir todo el amor del mundo. Ese mismo día te pasaron a piso y otros cuatro días después te dieron de alta, Yo estaba emocionadísimo iba a vivir contigo y con tu mamá que nos iba ayudar a cuidarte, tus papas se habían hecho en estos largos días mis mejores amigos contándome tantas cosas de ti, te veías algo débil pero contento, te traje tu sweater rojo y tus jeans favoritos, te ayude a vestir y a peinarte mientras te decía tonterías para hacerte reír, el doctor nos esperaba en su consultorio antes de darte de alta, te lleve en la silla de ruedas haciendo ruidos de motor rebasando enfermeras y doctores por los pasillos, llegamos con el doctor que nos estaba esperando en la puerta con un rostro muy serio me dijo: “espérenos afuera”, y tu dijiste que no importaba, y por primera vez me atreví a decir “Soy su novio” tomaste mi mano y me hiciste pasar conmigo, el doctor hizo una mueca de resignación, y empezó:
"Tu situación es digamos grave, pero puedes salir de ella, el golpe de calor que te hizo perder la conciencia fue por las drogas pero se vio agravado por una infección en tus ganglios linfáticos y en tus pulmones que no sé por qué no habían mostrado síntomas antes, te hemos hecho varios análisis y pues aquí están lo resultados”
Extendió tres sobres y los fuiste abriendo, Pude ver como se descomponía tu rostro enflaqueciéndose y tus ojos vidriándose con lágrimas contenidas al leer el primero de ellos, me pasaste la hoja, y la leí con calma, otra vez sentí el gran hueco en el estómago que sentí cuando te desvaneciste sobre mi, pero al mismo tiempo sentí algo inmenso en mi pecho y de mi boca salió: “Todo va estar bien” mientras ponía mi mano en tu hombro, el doctor te pidió los sobres y mencionó:
 “Tu cuadro infeccioso nos parecía algo raro, por los ganglios sumamente inflamados decidimos hacerte una prueba con el consentimiento de tus padres (nos esperaban afuera para llevarnos a casa) La prueba Elisa salió Reactiva, lo mismo la prueba de confirmación (Blood Western), eres VIH Positivo, te hicimos otras pruebas para ver en que estado te encuentras”, ambos estábamos pasmados, no entendía bien lo que decía: “Tus células CD4 salieron en 279, tu Carga Viral es de 95 mil copias, debes ir a un CAPACITS cuanto antes para que te digan que tratamiento llevar, te voy a pasar los datos de una Doctora Amiga mía, ella te pude ayudar, y usted joven creo que también es necesario que se haga una prueba, aunque se sienta bien puede usted ser portador”
El hueco en el estómago se amplió, el pánico estaba a punto de inundarme cuando escuche tu llanto y tu voz diciendo: “no, tu no” lleno de tristeza : “no, tu no”, tu voz paró en seco mi miedo, de repente otra vez el fuego en mi pecho y de mi boca un: “Todo va a estar bien”, te abracé tratando de hacerte sentir esa certeza. “Todo va a estar bien”, te dije con una seguridad que me sorprendió mientras te abrazaba. Te soltaste al fin por completo sobre mí y una tranquilidad invadió mi desconcertado ser fortaleciendo ese aplomo que había salido a primer instinto. “Todo va estar bien” repetí una y otra vez y cada vez lo creía más, sintiendo como por fin te dejabas ir por completo en mi, sólo acertaba a estremecerme cuando colocaste tu cabeza en mi hombro, Me olvidé de todo en se momento y sólo quería estar así por siempre, tu así sin defensas por fin creyendo en mí, yo en mi eterno e inconsciente optimismo, los dos en este abrazo de profundo y sencillo amor.
Dos pruebas Elisa y una más tres meses después con el mismo resultado “No Reactivo”, estaba libre del virus, “Todo va estar bien” es la idea que me invadía, no se a bien que significaba, no es que pensarlo nos librara de contagiarme, no es que te librara de enfermar, “Todo va a estar bien” se transformó en “Todo está bien”, no sé si aun no comprendo lo grave de esta enfermedad pero “Todo está bien” porque estoy contigo, acompañándote en tus miedos y en tu mal momento, cuidándote y cuidándome día y noche, dándote ánimos para que recuperes tu ánimo arrogante, sé que no te vas a dejar caer, sé que voy a estar contigo cuando otra vez estés de pie. Todo está bien y tu en mis brazos, durante dos años nunca hablamos de tu y yo ser algo, sólo lo fuimos, viviendo desquiciadamente pudimos encontrar esta paz que sólo tú y yo sabemos entender, No sé si estoy loco por quedarme aquí, pero finalmente entendí que no quiero hacer otra cosa en mi vida más que amarte, no sé si yo podría estar en tu lugar, no sé que pasaría si las cosas fueran al revés y sabes no me importa, no sé si tengo plena consciencia de lo que esto significa ahora y lo que puede significar mañana, parece que tampoco la tienes tu, pero estamos aquí los dos compartiendo nuestra vida y nuestro momento, no me imagino mi vida sin ti y aquí estamos disfrutando “Todo va a estar bien” “Todo está bien.
                                                                                             
I finally realized I need to love, I need to love you.