No estaría tan mal ahora que todavía soy. No estaría
tan mal ahora que todavía parece que tengo fuerza, No estaría tan mal hoy que
todavía me han dicho bello, hoy que todavía me han ofrecido amor pensando en que
quizá podrían encontrar algo en mí que lo merece, al menos por esta noche. No
estaría mal, hoy que aún no he terminado en los huesos, que no han llegado las
fiebres ni las manchas a mi cuerpo, no estaría tan mal ahora que todavía no he
sentido la enfermedad calar en los huesos y en la vanidad de mi ego. Quizá si
piso a fondo el acelerador todo sea tan rápido, puede que no recuerde nada.
Quizá si aprieto el gatillo en el lugar correcto su daño se pueda disimular y
pueda verme bien entre los colchones de alguno de esos patéticos estuches de
madera para cuerpos inertes. Quizá si salto del puente a la hora de más
tráfico, pueda impactar a alguien lo suficiente para que me repita una y otra
vez en sus historias, para que alguien me lleve en sus sueños aunque sean
pesadillas.
No creo tener suficiente fuerza para esto, no sé qué
pasará y no quiero saberlo. No quiero que mi tic nervioso de verme en cada
reflejo me grite un día “Enfermo”. Ya he luchado bastante; luche contra gritos,
insultos y frialdad mientras crecía. No extraño abrazos ni sonrisas porque
nunca los tuve, así que tampoco tengo muchos motivos como para seguir. No creo
estar preparado para entregar a mi padre el placer de confirmar todos sus
vaticinios sobre mí, me animaba el poder echarle en cara que había logrado ser
mejor de lo que esperaba, y ahora con este diagnóstico (VIH+) solo pondré más
leña al fuego de su desdén y de sus insultos hacia mí. Nunca he entendido esto
de sentir, sentir qué, sentir cómo. Sólo conozco la rabia y el enojo, solo
conozco la ira y el rencor, sólo conozco gritos, insultos, empujones y
bofetadas sin sentido, sólo conozco estas ganas de destruirle y que ahora me
hacen sentir tan fuerte que lo que tengo que destruir es a mí, así me libraré
de su odio, así me libraré de esa furia que me produce, así podré aniquilar ese
dolor que me causa ese nunca poder abrazarte, ese nunca sentir que me abraza
tan fuerte, tan fuerte como si quisiera quebrarme los huesos para llegar a mi
corazón.
(Mi Padre) Me heredó unos genes que me han convertido
en objeto de deseo, en objeto de aparente amor, nublado, cegado por esa imagen
que otros han idealizado, sin darse cuenta de que no hay nada debajo, de que es
una vistosa envoltura para una caja vacía. Desde la adolescencia empecé a encontrar
muchos brazos abiertos. Algunos, la mayoría de los que he aceptado, se abrían
para pedirme que abriera las piernas, se abrían para pedirme que me hincara y
rezara a su Dios Falo. Me hicieron suplicar que por favor me abrazaran, me hicieron
suplicar un beso, mantienen los brazos abiertos pero no los cierran, no los
ponen alrededor de mi lastimado cuerpo, me recordaban tanto a mi padre, siempre
ahí, siempre buscando tratar de agradarle y de recibir una sonrisa, sólo dándome
lo mínimo necesario para no huir, para sentir que quizá si era importante, pero
buscando cualquier pretexto para hacerme sentir que no lo merecía, que nunca
era suficiente.
Otros tantos brazos se abren así, sin razón aparente,
brazos que me quieren cuidar y proteger de todo y de todos, brazos que me
quieren poner en una burbuja, me asfixian, me producen un escozor inexplicable,
no los puedo entender, me hacen sentir que me parezco tanto a mi padre, desatan
mi desprecio, ¿por qué se dan así tan fácil?, ¿por qué creen que pueden encontrar
algo en mí?, a veces me hacen sonreír con tanta ingenuidad, a veces me llega a
conmover tanto amor así tan fácil, intento aceptarlo pero no lo entiendo y miro
hacia adentro y veo algo obscuro y vacío, y no lo entiendo y los detesto, los
enveneno y los pateo, así como esas eventuales bofetadas que me daba el amo y
señor de la casa. Y pienso que sólo los deslumbra la luz de mi cara y mi cuerpo,
que solo se entregaron a la rapidez de mi palabra que se formó para tratar de
buscar ese amor desmedido que tanto necesito, que tanto siento que no merezco.
Y así llegue a este punto, donde no sé ni quien soy,
donde no me soporto ni a mí mismo, donde me pregunto ¿A caso soy malo? Por qué no puedo encontrar alegría en esos ojos optimistas que me quieren hacer
sonreír. Por qué no puedo aceptar esos labios que sólo quieren conectar su corazón con el mío y escribir historias juntos que después podamos recordar y contar en la vejez, esos labios que me dicen tantas cosas que nunca he entendido, que me ofrecen tantas cosas que nunca he recibido. Por qué sólo puedo ver esta inmensa piedra negra que se me vino encima,
pensaba que podía conquistar el mundo, que conmigo era suficiente, que había
podido superar a mi padre con toda su locura y desamor, y aquí estoy hundido,
pensando que soy lo que tanto me dijo, rechazando esos otros brazos que me
ofrecen substituir los ausentes y cerrados de mi padre. Por qué no puedo abrazar ese
optimismo que me ofrecen, así sin razón alguna, sólo porque si, sólo porque se
trata de mí. Dos años con esta piedra inmensa que tengo que cargar que no puedo
aventarle en la cara a mi padre y decirle ¿ves a donde me llevaste? Sólo quiero
sentir un abrazo, sólo quiero que me abracen muy apretadito, así tan fuerte que
me rompan los huesos para llegar a mi corazón, así muy fuerte para poder sentir
que hay algo adentro, algo en mí que lo merezca. Un abrazo así tan cálido que me derrita los huesos y me funda para comprender, para sentir que merezco tanto, mucho amor, para creer que alguien se merece tanto amor.
Hola! les presento la 2da parte de esta guía (espero) práctica. Otra vez repito: esta es una visión personalísima del
autor (Yo: Ciego Positivo) sobre lo que se puede hacer en caso de que te acaben de diagnosticar, no
tiene nada de científico o de profesional, digamos que sólo es la experiencia
de un amigo que ya estuvo ahí. Algunas de estas “recomendaciones” son espejo de
la guía anterior.
1.No tengas
miedo. Ten en cuenta que con un poco de disciplina y atención oportuna el VIH
se puede llevar mucho más fácil que por ejemplo la Diabetes, el Cáncer, la Insuficiencia
Renal o la Hepatitis, obvio cuídate para tratar de no caer en estas otras
enfermedades.
2.Disciplina y atención oportuna. Primero que
nada, nunca faltes a tus consultas, mucho menos a tus tomas de muestras, si ya
estás en tratamiento se exageradísimo con los horarios en los que tienes que
tomar tus medicamentos, igualmente si tienes que tomar medicamento para otras
afecciones, tómalos a las horas indicadas y durante todo el tiempo que indique
tu médico. Lo que comes también es importante trata de hacer al menos 4 o 5
comidas al día, se disciplinado tanto en el contenido como en los horarios.
Ante cualquier malestar acude al doctor, es mucho más fácil para ellos sacarte
de una afección en la garganta o una gripe de 1 día que de una neumonía o de
tuberculosis. Si no experimentas mejora alguna al 3er día de tratamiento
regresa con el doctor.
3.Conoce como es
el proceso de atención. Platica con el doctor de tu Capacits o clínica del
IMSS, con la trabajadora social y con un par de pacientes para que identifiques
como son los procesos y procedimientos que hay que seguir tanto para trámites
como en lo que respecta a le “evolución” del padecimiento.
4.Pide una
batería de pruebas para EST’s. La verdad es que en su momento no lo sabía y me la
ofreció la doctora que me atendió, tuve la suerte de que fuera la jefa de
infectología del hospital, pero no siempre piden estas pruebas, esta batería
debe incluir un VDRL, un Perfil de Torch (Toxoplasmosis, Rubeola, Citomegalovirus,
Herpes Simple), Hepatitis.
5.Aprende a leer tu cuerpo. Ok no tenemos
ni tiempo ni dinero para correr al doctor con cualquier estornudo o estrujón de
tripas, así que aprende a leer tu cuerpo, medio día con estornudos y cuerpo
cortado requieren una visita al doctor, este punto va de la mano con la
atención oportuna. Un estómago flojo en la mañana se puede deber más a la dieta
que a una infección, pero si va acompañado de ascos, dolor de cabeza o algún
otro malestar que sientas que va de la mano junto a tu rápida y aguada visita al baño
puede ser un problema, si a la media hora tienes que volver a ir, si que es un
problema y si llega una tercera vez, no lo dudes corre inmediatamente a tu
clínica de atención.
6.Se amigo de un doctor. He tenido la
suerte de toparme con 3 médicos en este proceso que se han convertido en
grandes amigos, la verdad es que es un gran alivio que puedas confiar en un
doctor y contarle todas tus preocupaciones, además que para padecimientos leves
te puede revisar y recetarte ahorrándote una lana, no tiene que ser tu médico
de cabecera, ese es otro, este es más para platicar de tus miedos y demás con
alguien de confianza y que aparte sepa del tema salud.
7.Ten un Médico de cabecera. Si puedes
costear atención particular te sugiero que lo hagas, mantén el servicio en el
CAPACITS o en el IMSS para las muestras y para el medicamento, pero para todo
lo demás ten un doctor que te atienda en forma particular, puede ser el mismo
del programa público u otro que encuentres en tu ciudad, obvio que tenga
experiencia en atención a enfermos de VIH, un internista o urgenciólogo. Por
más que quiera uno ser fuerte, optimista o amable, las colas, esperas, trámites
y calidez de la atención en el sistema público pueden ser deprimentes,
fastidiosas y cuando uno se siente mal lo último que quiere es toparse con esas
incomodidades. En caso de que sean dos diferentes es muy importante que les
comentes tanto a uno como a otro lo que vaya pasando y el del CAPACITS lo pueda
documentar en tu expediente. Trata de ser muy amable en tu lenguaje con
ambos Doctores para no herir su orgullo profesional.
8.Aliméntate sanamente. Suena a
comercial pero uno es lo que come o como dijo elcélebre Hipócrates, padre de la medicina:
“Que tu alimento sea tu medicina”, comer bien mejorará tu perfil inmunológico y
te ayudará a enfrentar mejor las infecciones, además de identificar
perfectamente las infecciones estomacales de los problemas digestivos, por lo
menos 4 o 5 comidas al día que contengan proteína, muchas verduras, grasas y
carbohidratos de calidad además de 2 a 3 litros de agua. Alimentos
recomendados: brócoli, zanahoria, jitomate (tomate rojo), papaya, avena, pollo,
pescado, huevo (siempre cocinado), aceite de oliva extra virgen, leche. Aprende
a disfrutar el comer bien, después de unos 4 meses uno se empieza a preguntar
porque no lo hizo antes, recuerda que tampoco implica privarse de cosas y
sufrir, como en todo es tener una consciencia general de lo que hace bien y
hacerlo.
9.Has ejercicio. El ejercicio estimula a tu
cuerpo a mejorar muchas de sus funciones, también te ayuda a relajarte y
disminuir el estrés mental que puede perjudicar tu perfil inmunológico, no mas
no exageres por que puede ser contraproducente, una rutina de 30 minutos con pesas
3 ó 4 veces a la semana y caminar siempre que puedas, 3 o 4 sesiones de yoga,
trotar durante media hora unos 4 días a la semana, igual que la comida, después
de unos 3 o 4 meses de constancia se vuelve una necesidad y uno se pregunta
como puede vivir la gente sin ejercicio y sin comer saludablemente. No se
recomienda mucho la natación por que las albercas y baños son caldos de cultivo
para infecciones (esto me lo dijo un doctor, pero Jack Mackenroth compite en
natación y está uffff sanísimo y con más de 20 años de diagnóstico, http://jackmackenroth.com/bio ).
10.Terapia alternativa. Si aún no
estás en necesidad de tomar tratamiento (Para México más de 350 cd4 y menos de
100mil de carga viral) busca alguna terapia alternativa, yo no soy doctor y no
puedo recomendar ninguna. Yo investigué y encontré que el Ácido Alphalipoico se
ha usado como complemento en terapias combinadas con retrovirales con mucho
éxito, además de no tener efectos secundarios por lo que YO me decidí a tomarlo,
lo comenté con mi Doctor y me dijo que no había problema, otros amigos han
tomado Clorofila, otros Equinacea, estas terapias NO SON UNA CURA, NO SUBSTITUYEN A LOS ARV's pero te
pueden ayudar a mejorar tu estado general de salud y tu estado de ánimo al
sentir que estas haciendo algo y que no estás dejando tu salud a la suerte de
lo que diga el virus y por lo tanto prolongar el momento de no necesitar ARV’s.
A continuación una lista de complementos alimenticios que te pueden ayudar:
Glutamina. Ayuda a
mejorar el perfil inmunológico y la salud del sistema digestivo, utilízalo sobre
todo si haces ejercicio antes y después.
L-Carnitina. Ayuda a mejorar
el perfil inmunológico, también el de triglicéridos que tienden a subir con los
ARV’s, igualmente ayuda a quemar grasa y mejorar el nivel de energía durante el
ejercicio para en lo posible disminuir los efectos de lipodistrofia.
Probióticos. Te ayudan con
la salud de tu sistema digestivo al mejorar el estado de la flora intestinal,
esta es básica para tener un sistema inmunológico fuerte.
Ácido
alpha-lipoico. Mejora el perfil de triglicéridos, el aprovechamiento
energético de carbohidratos, es un excelente antioxidante, hepato y neuro
protector y en pruebas in vitro mostró actividad para inhibir la reproducción
del virus de VIH, se receta como complemento alimenticio para algunos pacientes
que ya usan ARV’s mejorando el tiempo de respuesta en ser indetectables y con
niveles óptimos de CD4. http://link.springer.com/article/10.1007/BF01649442#page-1
Antes de leer esta guía ten en cuenta que esta es una
visión personalísima del autor (Osea yo: Ciego Positivo), ¿pretende ayudarte?
si, pero está basada exclusivamente en mi percepción, no pretende ser un
documento científico ni nada por el estilo.
Hace más de 5 años me diagnosticaron con VIH, estaba
en el mejor momento de mi vida (y sigo en el mejor momento) viendo todo en retrospectiva
creo que pude reaccionar de otra manera, tantos mitos y tantas fantasías acerca
del virus además de relaciones personales muy intensas me destrozaron
literalmente el alma, fue tan profundo el pesar que sentía que me dolía todo,
absolutamente todo. Espero que mi muy personal experiencia te ayude un poco a
superar el “trauma” inicial de saber que tienes VIH. Dividiré esta pequeña guía
en dos partes una sobre el trabajo interior y el fortalecimiento de tu
personalidad (Enfrentando la situación) y otra sobre acciones directas respecto
a la salud (Muévete).
Enfrentando la
situación:
1.No tengas
miedo. Después de 5 años te puedo decir que no es para tanto. No lo voy a
negar, he visto casos que han concluido en muerte o en un padecimiento
prolongado en el hospital, pero estos casos han sido de gente que (me duele mucho
decirlo) no se atendieron, gente que se quedó paralizada por el miedo, dejaron
que el pánico tomara las riendas y se ocupara de ellos. Estoy aprendiendo a no
juzgarlos pero es tan doloroso verlos porque sé que de alguna forma también
pudiera ser yo. Por otro lado también he visto casos de gente que estaba muy
mal al momento del diagnóstico o que tuvieron la mala suerte de pescar una efermedad oportunista y se han recuperado bastante bien, y gente que
lo ha usado como detonante y está mucho mejor que nunca en toda su vida.
2.Comenta tu
situación a alguien. Eso te liberará de esta carga emocional tan fuerte.
OK Es probable que tengas reacciones adversas, por ej. Yo se lo dije a mi novio
y su reacción durante 3 meses fue de total rechazo, me hizo sentir mierda, pero
también se lo dije a mis mejores amigos, a mi Mamá y a mis hermanos y su
reacción, ufff, no tengo palabras, fue increíble, como si cada uno de ellos
pusiera una pomada de una forma tan delicada y suave sobre mi corazón, sus abrazos
en esos días son cosas que nunca, nunca olvidaré, gracias a ellos conocí el
significado de amor incondicional. Sólo trata de ser selectivo con respecto a
quien se lo cuentes, obvio si tienes novio en ese momento es necesario que se
lo cuentes.
3.Tu NO tienes
la culpa. La culpa de esto la tiene un virus. Tu búsqueda imparable de amor, tu
desesperada necesidad de reconocimiento o tu simple calentura nocturna no son
los culpables de que estés aquí, es un virus, un maldito virus, hay miles
(millones) de personas con tus mismas carencias, necesidades, gustos y
comportamientos que no están en esta situación, hay gente que está aquí por que
así nació, esposas abnegadas y fieles, gente que siempre usó condón (hay que
decirlo: no es 100% seguro) gente que se contagió en su primera vez, personas
que hasta después de coger sin condón con miles se contagiaron, en fin millones
de casos diferentes, ninguno es culpable de haberse infectado, el culpable es
este maldito virus.
4.Busca ayuda profesional. Un trabajador
social con experiencia o un psicólogo te pueden a ayudar a sobrellevar este
momento. NO, no estás loco, no es que no puedas tu solo, pero se trata de
encontrar la mejor situación para uno mismo y alguien entrenado para ayudar a
enfrentar situaciones difíciles no viene mal.
5.Deja las obsesiones de lado. No te vas a
curar, no te vas a morir pasado mañana, tu mascota no te va a contagiar de enfermedades extrañísimas por respirar
enfrente de ella, no te vas a enfermar de gripe con el primero que estornude
enfrente de ti, no vas a contraer diarreas mortales por comer en la calle…
OBVIO te tienes que cuidar pero no te martirices ni dejes de hacer cosas, no
tienes que vivir en una burbuja. Tampoco pierdas el tiempo y el dinero buscando
curas mágicas. No sufras ni te dañes tu mismo buscando culpables pensando en
una venganza, de todos modos tu seguirás aquí, cómo yo, con el virus, mejor
aprovecha el tiempo en tratar de disfrutar cada minuto y cada segundo.
6. Vívelo en Grupo. En lo personal no soy el más fan
de esto, pero tengo amigos a los que les ha ayudado bastante, el sentido de
comunidad y de que no estás solo es de gran ayuda y también pueden solventar
las necesidades de atención que tenemos, además puedes obtener tips para tu
atención en la clínica de tu comunidad, generalmente en el CAPACITS o en el
IMSS saben de estos grupos o mientras esperas tu consulta le puedes preguntar a
alguien más.
7.Toma las riendas de tu salud. También toma
las riendas de tu vida, pregunta, investiga, responsabilízate, cuídate, quiérete
mucho, y decide con base en información fidedigna. Ni los doctores, ni las
trabajadoras sociales, ni tu familia son responsables de tu salud, como todo en
la vida, de ti depende estar bien con o sin VIH.
8.Ponte una meta. Ir a Europa, comprarte un auto,
independizarte, terminar la carrera, una maestría, bajar de peso, subir de
peso, ten en mente siempre algo que quieras alcanzar y trabaja en ello. un
motivo para vivir y que dependa en su mayor parte de ti, y cuando lo logres
ponte una nueva meta y así siempre ten en mente lograr algo material y
tangible. Metas como “Ser Feliz”, “Tener hijos”, “Casarme”, “Hacer el bien”
están padres pero son muy ambiguas o no dependen totalmente de ti, así que tu
esfuerzo se puede disipar o frustrar y en este momento es lo que menos
queremos.
9.Has Ejercicio. Te vas a
sentir mucho mejor ya que liberas endorfinas y tu perfil hormonal se equilibra dándote
un mejor estado de ánimo y optimismo, dormirás más y mejor por estar cansado y no sufrirás de insomnio que da pauta a sufrir
pensando y haciendo tonterías.
10.Automotívate. Todos los
días al despertar ponte enfrente del espejo y di a ti mismo cosas bonitas,
Ponte una canción motivadora y positiva que te guste mucho y cántala al
despertar, busca otra para la noche y báilala antes de dormir. También puedes
hacer tu propio mantra y recitarlo mientras te bañas, yo me hice este: “Estoy
bien sano, estoy bien bueno, tengo 1200 cd4, tengo cero carga viral”. No sé si
en la realidad funcionepara que mis
defensas aumenten y para detener al virus, pero en el ánimo vaya que lo hace,
puede que a medio día ya ni te acuerdes y que salgan sapos y culebras de tu
boca y de tu mente, pero al menos despiértate y duérmete sonriéndote y
llenándote de cosas padres.
11.Si, cambia tu vida. Por un lado te cambia la vida. Hay
cosas que son de hueva (flojera): las
colas, las esperas, los trámites, casarte con el tratamiento. Hay cosas buenas:
puedes aprovechar para ser más consciente, para tratar de disfrutar más la
vida, para aventarte a hacer algo que habías pospuesto, vas a cuidar más de ti.
También hay cosas malas: te tienes que hacer fuerte para enfrentar posibles
rechazos, enfermar gravemente con alguna infección oportunista, sufrir los
efectos secundarios de los medicamentos.
12.No, no cambia tu vida. Sigues siendo
el mismo y sigues teniendo el mismo valor como persona, sigues siendo
arquitecto, ingeniero, chef, matemático, estilista o un huevón bueno para nada.
Sigues siendo introvertido, serio, sociable o el alma de la fiesta, sigues
siendo el mismo ser hermoso u horrible que eras antes de saber el diagnóstico,
lo puedes tomar como una oportunidad pero no tienes que cambiar, tu vales por
ti y no por un virus y no te preocupes por la soledad o por tener hijos o por
tener trabajo, tienes inteligencia, corazón y si te cuidas mucha energía para
vivir con este o con cualquier problema, todo mundo tiene situaciones adversas
y de discriminación: que si naciste pobre, que si eres chaparrito o muy alto, que si no
hay escuelas en tu ciudad y tienes que mudarte para estudiar lo que quieres, que si eres moreno o que si eres güero, que si tu
papá es esto o el otro, que si conoces o no conoces a alguien, que la crisis y el desempleo en fin, todos tenemos obstáculos que sortear a nuestro paso, está en
tus manos enfrentar esta situación y ser feliz con ella o a pesar de ella.
Créemelo, con tantito que te esfuerces puedes salir adelante.
“Todo va a estar bien”, te dije con
una seguridad que me sorprendió mientras te abrazaba. Te soltaste al fin por
completo sobre mí y una tranquilidad invadió mi desconcertado ser fortaleciendo
ese aplomo que había salido a primer instinto. “Todo va estar bien” repetí una
y otra vez y cada vez lo creía más, sintiendo como por fin te dejabas ir por
completo en mi, sólo acertaba a estremecerme cuando colocaste tu cabeza en mi
hombro, Me olvidé de todo en se momento y sólo quería estar así por siempre, tu
así sin defensas por fin creyendo en mí, yo en mi eterno e inconsciente
optimismo, los dos en este abrazo de profundo y sencillo amor.
Los dos sabíamos nuestro pasado,
parte del cual habíamos compartido intensamente los últimos dos años, un
huracán de fiestas con fines de semana interminables, intercambio de cuerpos
sin nombre que usábamos cómplices para placer mutuo, un desenfreno de substancias
químicas y naturales para desbordar nuestros sentidos, absortos en este
hedonismo puro el cual compartimos desde el primer momento. Yo sabía que te
amaba desde la primera vez que te vi, me impactaba tu inteligencia y tu tomarte
todo tan en serio y al mismo tiempo esa sensación embriagante de no poder
esperar nada de ti, de llevar todo al borde, de estar en el límite de todo,
siempre con tanta pasión. No estaba seguro de que tu lo sintieras, pero yo
sabía que era amor y que nadie más podía llenar cada momento de mi vida con
tantas cosas fascinantes, a veces sentía que estábamos cruzando peligrosamente
un pantano pero tu pasión y mi optimismo me hacían pensar que siempre
llegaríamos a buen puerto, yo sabía que tu arrogancia y sentido de autosuficiencia
te hacían poner una barrera, nunca decías “Te quiero” y yo me guardaba para mi
las ganas de gritarlo, pero tus llamadas para despertarme para ir al trabajo,
tus visitas inesperadas en mi depa con cualquier pretexto, tu de repente
soltarme un beso a mitad de la calle me decían lo importante que yo era para
ti, lo veía en tus ojos y en tu sonrisa cuando me veías y lo sentía cuando
estábamos solos y sobrios besándonos de una forma que sentía que querías entrar
dentro de mi y quedarte ahí. A veces me dabas un poco de miedo pero no podía
apartarte de mí, muchas veces quise parar este frenesí de cuerpos y substancias
que hacías ver de lo más normal, pero no sin ti, finalmente yo también
disfrutaba la belleza y el placer y me volví adicto a la sensación de peligro,
sabía que no quería esto que vivíamos para el futuro, pero sabía que si te
quería a ti en él, nunca hablamos de algo entre nosotros pero sabía que no
podías estar sin mi así como yo sin ti, una locura indescriptible llenaba cada
momento que vivíamos y ya no podía imaginarme sin hacer la vida contigo.
Tanto exceso tenía que dejar huella
en tu cuerpo, yo empecé a conocer este mundo de luces nocturnas y excesos
constantes contigo, no es que haya sido una blanca paloma pero en mi pueblo no
había tantas opciones, tu ya llevabas un largo historial de fiestas y nombres
en tu lista antes y durante nuestra historia, recuerdo haberte sentido algo
raro esos dos últimos meses, la energía en el gimnasio te había bajado
considerablemente, me decías que era normal cuando se terminaba un ciclo de
roids pero yo me había puesto el mismo ciclo y seguía metiéndole durísimo,
recuerdo ese fin que no salimos por que me quería dar gripa y para el martes tu
estabas tumbado en cama con unas fiebres altísimas, me pediste que me quedara
contigo, recuerdo tus noches de pesadillas aferrado apretando mi brazo y entre
sueños decías “quédate, no me dejes”, a partir de esos días prácticamente viví
contigo, se me hacía raro que me pidieras que me quedara esa noche, todos los
días me lo pediste y yo encantado de estar contigo, después vinieron las
mañanas de diarrea inexplicable durante un par de semanas, te esforzabas por
tratar de seguir comiendo todo lo de la dieta y como no faltabas al gym aunque
a mitad de rutina te sentías rendido, no entendía bien qué pasaba pero intuía
que algo no estaba bien, otra vez mi, a veces tonto, optimismo y tu arrogante
empeño en mantener esa imagen de perfección, mi fascinación por que todos los
días me pidieras que me quedara contigo, mis ganas de amarte y de sentirte todo
mío me impedían cuestionarte y tomar cartas en el asunto.
Así llegó el día de la Fiesta
Blanca, estaba muy emocionado, no sé por que había dejado pasar tanto tiempo y
tantas cosas para pedirte esto que quería desde el primer momento que te vi,
recuerdo que hace dos años notaste mi existencia justo aquí en esta misma
fiesta, yo ya te había visto un par de veces antes quedando maravillado por tu
belleza y arrogancia y a partir de tu “hola” acompañado de una gran sonrisa
quedé fundido, tu mirada se conectó con la mía, te acercaste y platicamos un
par de tonterías y de la nada me besaste y esa noche no tuvimos ojos para nadie
más, bailamos abrazados, yo me sentía tan cómodo con el calor que despedía tu
cuerpo, tu no despegabas tu nariz de mi cuello haciéndome estremecer al sentir
tu aliento, parecía que nuestros cuerpos amoldaban perfectamente, terminamos
esa noche a las 3 de la tarde del día siguiente exhaustos, tomaste mi mano para
salir del after y yo te seguí sin hacer ninguna pregunta, tu casa estaba cerca
y caminamos hasta ella sin decir una palabra, así agarrados fuertemente de la
mano, nadie me había sujetado tan fuerte y menos me había llevado caminando así
por las calles del centro de la ciudad, creo que la gente nos veía no sé si por
nuestro aspecto desvelado o por ir de la mano pero yo sólo te contemplaba bajo
la intensidad del medio día, tu palidez del desvelo brillaba con el sol del
verano quitándote el halo de arrogancia, develando un vulnerable y hermosísimo
tu y de la nada esa felicidad inexplicable que siento cada que estoy contigo.
Lo tenía todo preparado, esas
semanas que prácticamente había vivido contigo me dieron el valor de lanzarme
al gran momento, por fin te diría tal cual: “Te Amo” y pedirte que viviéramos
juntos, hasta compré un anillo sencillo con mis ahorros y aunque no podía darme
los lujos que tu te dabas no tenía duda que te merecías eso y más, mi emoción
no me permitía ver lo desgastado que estabas o más bien trataba de desviar mi
atención de tu estado que me aterraba, no es que estuvieras del todo mal, pero
sentía que algo extraño estaba pasando y no quería atreverme a hacerte
preguntas ni siquiera hacérmelas a mi mismo, creo que en el fondo sabía la
respuesta y sabía que podía estar pronto como tu, obvio no quería que
estuvieras así, pero creía que si no pensaba en ello y si deseaba con todas mis
fuerzas que mis cuidados te hicieran sentir mejor, eso que me aterraba iba a
desaparecer. La noche de la fiesta blanca no tenías muchas ganas de salir, la
verdad es que no habías querido salir los últimos fines de semana, ya no te
habías sentido mal pero me dijiste que estabas cansado, siempre te emocionaba
mucho esta fiesta era el evento del año: 24 horas de beats y luces intensas, el
culmen del desenfreno, un mar de cuerpos sudorosos vestidos de blanco, que
conforme subía el calor de la noche se iban despojando de camisas para mostrar
el triunfo de la vanidad, la mayor concentración de músculos y esteroides por
metro cuadrado del país y sí, también un flujo interminable de substancias
químicas y naturales, prohibidas claro, para los gustos y ánimos de cualquier
junkie, la verdad es que para mi la fiesta era lo de menos, te pedí que nos
quedáramos en casa pero me dijiste: “estoy un poco cansado, pero no importa,
una tacha y me aliviano”.
Ya en la fiesta te vi más relajado
no dejabas de verme y por primera vez no buscabas otros cuerpos para compartir,
yo no paraba de hablar estaba nerviosísimo, tu mirada fija me ponía aún más
nervioso pero al mismo tiempo me hacía sentir único y me daba fuerza para
hacerlo, te lleve al centro de la pista, ahí donde nos habíamos visto la
primera vez, te regrese la mirada y me quedé viéndote un poco más delgado, un
poco más pálido pero inmensamente hermoso, creo que aún más que la primera vez
que te vi, tomé tu mano con la mía y con la otra busque en mi pantalón tu
anillo, lo puse en tu dedo y acercándome a tu oído te pedí que viviéramos
juntos, dijiste que sí, te abracé muy fuerte, más fuerte que nunca y sentí tus
brazos rodeándome, tu cuerpo ardía y hacía mi corazón arder y entonces sentí
que te dejabas caer sobre mi, sentí tu respiración agitada en mi cuello y te
sentía cada vez más pesado, te habías dejado caer por completo en mí, te sujete
aún más fuerte para que no te cayeras, las luces y la música dejaron de tener
sentido y solo escuchaba tu respiración y tu nombre que salía de mi boca, no
recibía respuesta alguna y un gran vacío invadió mi estómago, te saqué de la
pista así abrazándote y arrastrando tus pies, al salir de la pista te cargué en
brazos y corrí al auto, algunos amigos nos siguieron pero la verdad es que no
reparé en nada, sabía que algo estaba pasando y que tenía que actuar, te
acomodé en el asiento y encendí el auto, manejé rapidísimo, la ciudad a esas
horas vacías y mi pie en el acelerador me permitieron llegar al hospital en 5
minutos…
Despertaste cuatro días después en
terapia intensiva, había estado pegado a esa ventana viéndote, yo sabía que
ibas salir de esto y cuando te vi abrir los ojos no pude más que sonreír y
gritarte emocionado “todo va estar bien”. Quería buscar a las enfermeras o
algún doctor, pero no podía despegarme de ti, vi que también me sonreíste y me
derretí, quería romper la ventana y darte un beso eterno, después de un par de
horas una enfermera se apiadó de mi y me dejó entrar, te di un beso en la
frente tratándote de hacer sentir todo el amor del mundo. Ese mismo día te
pasaron a piso y otros cuatro días después te dieron de alta, Yo estaba
emocionadísimo iba a vivir contigo y con tu mamá que nos iba ayudar a cuidarte,
tus papas se habían hecho en estos largos días mis mejores amigos contándome
tantas cosas de ti, te veías algo débil pero contento, te traje tu sweater rojo
y tus jeans favoritos, te ayude a vestir y a peinarte mientras te decía
tonterías para hacerte reír, el doctor nos esperaba en su consultorio antes de
darte de alta, te lleve en la silla de ruedas haciendo ruidos de motor
rebasando enfermeras y doctores por los pasillos, llegamos con el doctor que
nos estaba esperando en la puerta con un rostro muy serio me dijo: “espérenos
afuera”, y tu dijiste que no importaba, y por primera vez me atreví a decir
“Soy su novio” tomaste mi mano y me hiciste pasar conmigo, el doctor hizo una
mueca de resignación, y empezó:
"Tu situación es digamos grave,
pero puedes salir de ella, el golpe de calor que te hizo perder la conciencia
fue por las drogas pero se vio agravado por una infección en tus ganglios
linfáticos y en tus pulmones que no sé por qué no habían mostrado síntomas
antes, te hemos hecho varios análisis y pues aquí están lo resultados”
Extendió tres sobres y los fuiste
abriendo, Pude ver como se descomponía tu rostro enflaqueciéndose y tus ojos
vidriándose con lágrimas contenidas al leer el primero de ellos, me pasaste la
hoja, y la leí con calma, otra vez sentí el gran hueco en el estómago que sentí
cuando te desvaneciste sobre mi, pero al mismo tiempo sentí algo inmenso en mi
pecho y de mi boca salió: “Todo va estar bien” mientras ponía mi mano en tu
hombro, el doctor te pidió los sobres y mencionó:
“Tu cuadro infeccioso nos parecía
algo raro, por los ganglios sumamente inflamados decidimos hacerte una prueba
con el consentimiento de tus padres (nos esperaban afuera para llevarnos a
casa) La prueba Elisa salió Reactiva, lo mismo la prueba de confirmación (Blood
Western), eres VIH Positivo, te hicimos otras pruebas para ver en que estado te
encuentras”, ambos estábamos pasmados, no entendía bien lo que decía: “Tus
células CD4 salieron en 279, tu Carga Viral es de 95 mil copias, debes ir a un
CAPACITS cuanto antes para que te digan que tratamiento llevar, te voy a pasar
los datos de una Doctora Amiga mía, ella te pude ayudar, y usted joven creo que
también es necesario que se haga una prueba, aunque se sienta bien puede usted
ser portador”
El hueco en el estómago se amplió,
el pánico estaba a punto de inundarme cuando escuche tu llanto y tu voz
diciendo: “no, tu no” lleno de tristeza : “no, tu no”, tu voz paró en seco mi
miedo, de repente otra vez el fuego en mi pecho y de mi boca un: “Todo va a
estar bien”, te abracé tratando de hacerte sentir esa certeza. “Todo va a estar
bien”, te dije con una seguridad que me sorprendió mientras te abrazaba. Te
soltaste al fin por completo sobre mí y una tranquilidad invadió mi
desconcertado ser fortaleciendo ese aplomo que había salido a primer instinto.
“Todo va estar bien” repetí una y otra vez y cada vez lo creía más, sintiendo
como por fin te dejabas ir por completo en mi, sólo acertaba a estremecerme
cuando colocaste tu cabeza en mi hombro, Me olvidé de todo en se momento y sólo
quería estar así por siempre, tu así sin defensas por fin creyendo en mí, yo en
mi eterno e inconsciente optimismo, los dos en este abrazo de profundo y
sencillo amor.
Dos pruebas Elisa y una más tres
meses después con el mismo resultado “No Reactivo”, estaba libre del virus,
“Todo va estar bien” es la idea que me invadía, no se a bien que significaba,
no es que pensarlo nos librara de contagiarme, no es que te librara de
enfermar, “Todo va a estar bien” se transformó en “Todo está bien”, no sé si
aun no comprendo lo grave de esta enfermedad pero “Todo está bien” porque estoy
contigo, acompañándote en tus miedos y en tu mal momento, cuidándote y
cuidándome día y noche, dándote ánimos para que recuperes tu ánimo arrogante,
sé que no te vas a dejar caer, sé que voy a estar contigo cuando otra vez estés
de pie. Todo está bien y tu en mis brazos, durante dos años nunca hablamos de
tu y yo ser algo, sólo lo fuimos, viviendo desquiciadamente pudimos encontrar
esta paz que sólo tú y yo sabemos entender, No sé si estoy loco por quedarme
aquí, pero finalmente entendí que no quiero hacer otra cosa en mi vida más que
amarte, no sé si yo podría estar en tu lugar, no sé que pasaría si las cosas
fueran al revés y sabes no me importa, no sé si tengo plena consciencia de lo
que esto significa ahora y lo que puede significar mañana, parece que tampoco
la tienes tu, pero estamos aquí los dos compartiendo nuestra vida y nuestro
momento, no me imagino mi vida sin ti y aquí estamos disfrutando “Todo va a
estar bien” “Todo está bien.
I finally realized I need to love, I need to love
you.
“Todo va a estar bien”, dijiste con tu tono de voz
lleno de seguridad mientras me abrazabas, una tranquilidad invadió mi
desmoronado ser que se recomponía entre tus cálidos brazos. “Todo va estar bien”
repetías pausadamente con tu tono tierno, más tierno que nunca, sólo acertaba a
estremecerme con tu aliento en mi oído; lograste que dejara de importarme el
mañana y sólo quería estar así por siempre, yo consciente de mi fragilidad, tu
en tu tranquila fortaleza de serenidad y fe, los dos en este abrazo de profundo
y sencillo amor.
Los dos sabíamos nuestro pasado, parte del cual
habíamos compartido intensamente los últimos dos años, un huracán de fiestas
con fines de semana interminables, intercambio de cuerpos sin nombre que usábamos
cómplices para placer mutuo, un desenfreno de substancias químicas y naturales
para desbordar nuestros sentidos, absortos en este hedonismo puro el cual
compartimos desde el primer momento, no sabía si era amor, pero sabía que a
primera vista había surgido algo entre tus ojos y los míos que no podía
explicar, todo parecía fluir naturalmente, el frenesí incontrolable nos parecía
de lo más normal, perseguíamos incansables un ideal de belleza y placer
llevando nuestros cuerpos al límite de cualquier sensación con la seguridad de
que siempre estabas tu ahí, con la seguridad de que siempre estaba yo ahí,
nunca lo hablamos pero sabíamos que nos teníamos, nunca dijimos somos esto,
pero sabíamos que éramos algo increíble, no podíamos explicarnos como había
surgido pero era una magia indescriptible cuando estábamos juntos.
Tanto exceso tenía que dejar huella en nuestros
cuerpos, recuerdo haberme sentido algo raro estos dos últimos meses, la energía
en el gimnasio había bajado considerablemente, lo atribuía a haber terminado el
ciclo de roids sin embargo tu seguías muy campante levantando pesos que yo ya
no podía, ni siquiera concluía bien la rutina, luego ese resfriado ligero tuyo
que me contagiaste convirtiéndose en mí en una gripa que me tumbó en cama 3
días con fiebres alucinantes, después vino esa semana de diarreas matutinas inexplicables, como había cambiado de dieta pensé se debían a la
leche entera que agregué para mantener mi peso, también había perdido el
apetito y me obligaba a comer, no iba dejar que el esfuerzo del gym se viniera
abajo desinflando mis piernas y hombros que tanto te gustaban.
Así llegó el día de la Fiesta Blanca, no tenía muchas
ganas de salir, la verdad es que un ligero dolor de cabeza me hacía preferir
quedarme en casa a ver películas, pero la habíamos esperado ansiosos, era el
evento del año y no hacías más que hablar del tema, 24 horas de beats y luces
intensas, el culmen del desenfreno, un mar de cuerpos sudorosos vestidos de
blanco, que conforme subía el calor de la noche se iban despojando de camisas
para mostrar el triunfo de la vanidad, la mayor concentración de músculos y
esteroides por metro cuadrado del país y sí, también un flujo interminable de
substancias químicas y naturales, prohibidas claro, para los gustos y ánimos de
cualquier junkie, de los cuales tú y yo éramos de los más intensos. Lograste
ver mi desánimo, pero te dije: “no importa, una tacha y me aliviano”, ofreciste
no salir, pero habíamos planeado y gastado mucho dinero en esta fiesta, ahora
reparo que era para recaudar fondos para un albergue de enfermos de Sida, la
verdad en los 5 años que había ido nunca me había importado, ni siquiera sabía
el nombre de la asociación, sólo me importaba estar en el centro de la pista y
ser el blanco de miradas lascivas, sólo me importaba percibir el olor del deseo
extrapolado por las drogas y bailar, bailar, bailar...
Recuerdo que hace dos años nos conocimos ahí, en esa
misma pista, terminamos esa noche como a las tres de la tarde del día
siguiente, exhaustos tomamos el camino a mi casa y sólo acertamos a llegar a
dormir, nunca fue tan increíble el trivial hecho de dormir, tu cabeza en mi
pecho y tus anchos brazos en mi cintura, y por primera vez ese estado de
perfección que me haces sentir, esa misma fiesta donde empezó nuestra historia,
ahora fue punto de quiebra entre tu y yo. Las drogas me dieron una sensación de
ligereza borrando el dolor de cabeza, estaba un poco "ido" pero me parecía
normal, tu no parabas de hablar con un nerviosismo incontenible, raro en ti; me
llevaste al centro de la pista y de repente me viste muy fijamente a los ojos,
tomaste mi mano y de tu bolsillo sacaste un anillo, lo pusiste en mi dedo y
dijiste acercándote a mi oído: “quiero que vivamos juntos”, no sabía si había entendido
bien, pero las piernas se me doblaron, te abracé mas fuerte que nunca y te dije
sí y en ese abrazo poco a poco fui perdiendo la consciencia, las luces de estrobos
y lásers empezaron a fundirse convirtiéndose en una sola muy intensa, tu voz a
lo lejos llamándome acompañada de murmullos y de repente nada, sólo el aire
tibio martilleando en mi torso desnudo, y esa intensa luz…
Desperté cuatro días después en terapia intensiva, lo
primero que vi fue tu rostro sereno a través de la ventana y leyendo en tus
labios esa primera vez que decías: “todo va estar bien” tu sonrisa como siempre
lo iluminaba todo, parece que en esos cuatro días te habías dedicado a
conquistar a las enfermeras que me hablaban como si me conocieran de siempre: “No
se le han despegado un minuto joven, se ve que lo adoran” me decían una tras
otra, una de ellas te dejó entrar de contrabando a que me dieras un beso, lo
cual hiciste tan dulce en la mejilla, siempre había estado expuesto a tu lujurioso
ímpetu y ahora veía un hermosísimo y tierno tu. Mi madre te adoraba más que
nunca viéndote siempre ahí con palabras de consuelo para ella y un fuerte apretón
de manos para el serio de mi padre. Ese mismo día me pasaron a piso y otros
cuatro días después me dieron de alta, me sentía muy débil y mi imagen en el
espejo me lo confirmaba, había bajado un poco la presión en el pecho al respirar,
pero una extraña palidez me había invadido borrando mi bronceado de cama
uvy las ojeras se encajaban en mi
rostro enflaquecido, siempre perdía uno o dos kilos en esas noches de 24 horas,
pero ahora le calculaba al menos unos 5, el doctor nos esperaba en su
consultorio antes de darme de alta, me llevaste en la silla de ruedas haciendo
ruidos de motor rebasando enfermeras y doctores por los pasillos, llegamos con
el doctor que nos estaba esperando en la puerta con un rostro muy serio
diciéndote: “espérenos afuera”, le dije que no importaba, completaste con un “Soy
su novio” (¡NUNCA lo habías dicho!), tomé tu mano y te hice pasar conmigo, el
doctor hizo una mueca de resignación, y empezó:
“Tu situación es digamos grave, pero puedes salir de
ella, el golpe de calor que te hizo perder la conciencia fue por las drogas pero
se vio agravado por una infección en tus ganglios linfáticos y en tus pulmones
que no sé por qué no habían mostrado síntomas antes, te hemos hecho varios
análisis y pues aquí están lo resultados”
Me extendió tres sobres los cuales abrí sin saber que
me esperaba, El primero era una prueba Elisa que decía Reactivo, quedé mudo, no
estaba seguro de lo que significaba pero recordaba alguna conexión entre Elisa
y SIDA, apenas pude pasarte la hoja, la leíste con calma, siempre me había
parecido que te tomabas todo a la ligera y lo comprobaba una vez más, a veces
me caía gordo eso de ti, pero en este momento se volvía una virtud, volviste a
decir “Todo va estar bien” mientras ponías tu mano en mi hombro, el doctor te
pidió los sobres y mencionó:
“Tu cuadro infeccioso nos parecía algo raro, por los
ganglios sumamente inflamados decidimos hacerte una prueba con el
consentimiento de tus padres (nos esperaban afuera para llevarnos a casa) La
prueba Elisa salió Reactiva, lo mismo la prueba de confirmación (Blood Western),
eres VIH Positivo, te hicimos otras pruebas para ver en que estado te
encuentras”, yo estaba pasmado, no entendía bien lo que decía: “Tus células CD4
salieron en 279, tu Carga Viral es de 95 mil copias, debes ir a un CAPACITS
cuanto antes para que te digan que tratamiento llevar, te voy a pasar los datos
de una Doctora Amiga mía, ella te pude ayudar, y usted joven creo que también
es necesario que se haga una prueba, aunque se sienta bien puede usted ser
portador”
En cuanto se empezó a referir a ti se soltó el borbotón
de llanto con un “no, tu no” lleno de tristeza, la perspectiva de que tu
enfermaras y más el que fuera mi culpa terminó de romperme, fue entonces que me abrazaste “Todo va a estar
bien”, dijiste con tu tono de voz lleno de seguridad mientras me abrazabas, una
tranquilidad invadió mi desmoronado ser que se recomponía entre tus cálidos
brazos. “Todo va estar bien” repetías pausadamente con un tono tierno, más
tierno que nunca, sólo acertaba a estremecerme con tu aliento en mi oído;
lograste que dejara de importarme el mañana y sólo quería estar así por
siempre, yo consciente de mi fragilidad, tu en tu tranquila fortaleza de
serenidad y fe, los dos en este abrazo de profundo y sencillo amor.
Afortunadamente saliste “No reactivo” dos pruebas
Elisa y una más tres meses después con el mismo resultado. Para mi Efavirenz por la mañana y por la noche. Tu infinita paciencia me hizo más
llevadero el pánico que me envolvió en estos primeros meses, no sé que pasará
mañana, pero espero que esta noche me vuelvas a decir “Todo va estar bien”,
como lo has hecho cada noche desde ese día mientras me abrazas, creo que todo está bien, eso siento cada que
me acompañas a mis citas. Todo está bien, es lo que siento cada noche y cada
mañana cuando me recuerdas “Tu pastilla, amor”. Todo está bien y yo en tus
brazos, durante dos años nunca hablamos de tu y yo ser algo, sólo lo fuimos,
viviendo desquiciadamente pudimos encontrar esta paz que solo tú y yo sabemos
entender, eres mi héroe, no me dejaste caer y aquí estoy yo entendiendo, que
todo puede cambiar, que somos resultado de nuestros actos, que una situación difícil
se puede tomar para bien, no sé si tengo plena consciencia de lo que esto
significa ahora y lo que puede significar mañana, parece que tampoco la tienes
tu, pero estamos aquí los dos compartiendo ahora en esta monogamia de la que
tampoco habíamos hablado y aquí estamos disfrutando yo de abrazarte y hacerte de
comer, tu de cuidarme y decirme todas las noches “Todo va a estar bien”.
Dedicado
a esos dos hermosísimos exnovios que quisieron estar conmigo en parte de estos
5 años a pesar de todo y a pesar de mí. Los AMO =).
Creíste que no te iba a pasar nada, pensaste que ibas a
lograr pasar por el inmenso pantano sintético sin si quiera una pequeña mancha
en tu atesorada blancura, ¿Que tenías en la cabeza? Lo peor es que ni siquiera
veías la asquerosidad que rodeaba todo lo que hacías, parece increíble que no
percibieras el olor a mierda de esos arrabales dorados en los que te refundías,
El pestilente tufo a podredumbre que destilaban tus poros cada fin de semana
infinito que hacías durar de jueves a domingo.
Se te hacía tan fácil, las luces brillantes, cuerpos
perfectos bailando desaforados, el sexual olor del sudor destilado por el
asfixiante calor artificial, ese mundo de colores y amor infinito que producía
una pequeña capsulita, bueno... una, dos, tres... rayas blancas, "k", ácidos, y todo un coctel de artificios a los cuales jamás decías que no. Y Tu tan despreocupada en tu nube de "felicidad" comprada, no te diste cuenta que iban cayendo como moscas los
que llegaron antes que tú, ni siquiera es que lo fueran haciendo poco a poco,
uno tras otro, muchos de pronto, todos iban cayendo, algunos en hoyos
oscurísimos, fríos, llenos de soledad e impotencia, hoyos sin salida de 3 metros de profundidad,
otros en trampas tejidas por sensuales arañas que pronto se convertían en
brujas atándolos entre problema y problema hasta desquiciar sus mentes
pequeñas.
¿Sabes? Hubiera sido más fácil, si hubieras tenido el
valor ese día, pisar el acelerador a fondo en tu noche de euforia, así como
vas, hasta el fondo, lo estabas deseando, al fondo y volar, hasta el cielo, al
infinito, al fin del mundo y más allá, entre estrellas y música disco, bailando “En la ola
blanca” subiéndote hasta la cresta de la ola de viento y ¡paf! volar para
siempre,
Probablemente hubieras llegado al cielo, llevándote de
paso un par de cristianos, pero que más dá, tendrías compañía, tu tan rodeado de gente siempre, sintiéndote tan solo siempre. Dicen que
el cielo es la última imagen que uno ve, y tu estabas viendo las estrellas, los
focos multiplicarse en infinito, 3ra y 4ta dimensión sensorial, voces de divas pop con beats trance, olor a feromonas y maple, labios
de fresa y miel de muchas bocas y cuerpos besados en esa noche de domingo que empezaste el
jueves, ¿Qué te detuvo? ¿El miedo a perder tu vida? ¿Cuál vida? ¿La que tratas
de olvidar los fines de semana? ¿Esa que inevitablemente regresa a ti con su
pesada aburrición las mañanas del lunes?¿Por que no pisaste a fondo? Parecía
divertido…, pisar a fondo y volar, ¿creías que te faltaban muchas cosas por
vivir? ¿Qué cosas? ¿Vivir? ¿Sentir? Si no estás dispuesto a nada más que
alimentar tu vanidad, ¿De verdad lo creías?, eres un imbécil, hubiera sido
mejor que pisaras el acelerador, bien a fondo, liberar los frenos, tomar vuelo
en el puente y ¡paf! Volar…, de todos modos perdiste el control, de todos modos
no supiste que pasó, sólo un gran golpe, la visión enrojecida, las manos cubiertas
por ese líquido viscoso y sólo un poco de fuerza.
Ahora estás aquí: ...perdido, en un viaje sin sentido, sólo
acertaste a orillar el auto con la fuerza que le quedaba al motor y la poca
fuerza y cordura que te quedaban a tí, sólo acertaste a detenerte y esperar a que todo
pasara, sigues esperando que pase y ahora has destrozado tu pequeño paraíso, de
ser el sol de tu pequeño mundo, te has vuelto una inmensa y pesada piedra, por
que no pisaste el maldito pedal!, era el momento perfecto!, ¿qué te hacía
pensar que todo podría estar mejor? Ahora estás aquí perdido, deformado, tu hermosa blancura se ha tornado en ese
amarillento color del encierro, tu mente atrapada en absurdos y sin sentidos,
tu otrora hermoso cuerpo cincelado por esteroides y horas en el gimnasio está
atrapado, inmovilizado en una maldita silla 24/7, respirando sin sentido,
repitiendo sonidos guturales, tratando de cantar esa última rola que quedó grabada
en tu mente una y otra vez, esa voz de mujer diciéndote: “todo va estar bien”,
volviendo loco a todo tu entorno, volviéndote loco tú, atrapado en esa nube
turbia de luces y sonidos atormentando tu desquiciada mente y tu atormentado
sentir.